Atención, ¿te sientes identificad@ con esa imagen?

Parece que ya ha vuelto. Bueno, o no. Puede que en medio de lo que tardo en escribir esta entrada, Blogger se vuelva a ir por los cerros de la net y decida desaparecer del mapa un rato más. Ahora mismo ando utilizando Internet Explorer, ese explorador al que casi jubilé cuando adopté a Super Mozilla Firefox pero que (por suerte) no eliminé del todo de mi PC. Ahora resulta que Super Mozilla se lleva mal con este Blogger que permanece en huelga, ¿y qué pasa cuando tengo un momento de lucidez y pruebo con Internet Explorer? Pues que ni Bad Request ni Error 400.
Todo ha empezado esta mañana cuando me apetecía subir un QSB, preparar uno de esos concursos que prometí y escribir algún que otro micro. Mi mente estaba despierta y mis ganas de bloggear activas, y de repente... PUM!
Todo ha empezado esta mañana cuando me apetecía subir un QSB, preparar uno de esos concursos que prometí y escribir algún que otro micro. Mi mente estaba despierta y mis ganas de bloggear activas, y de repente... PUM!
Después de esta odisea mañanera en la que Blogger ha ido y venido a placer, y mientras se recupera del shock provocado por vete tú a saber qué (yo creo que tiene que ver con la nueva imagen del gran Google, ¿os habéis fijado?) he deducido que no puedo vivir sin este blog (suena a enfermedad crónica, ¿a que sí?). Y ahora, vuelvo al trabajo de preparar cosas aquí y allá y pensar en esto y en lo otro, antes de irme a trabajar y salir a derretirme al sol que, implacable, cae sobre nuestras cabezas.
Pronto (si Blogger me deja) más y mejor.
Dicen que el hombre sólo utiliza el 20% de su capacidad cerebral. Imagina una droga de diseño que fuera capaz de aumentar dicha capacidad al 100%. Aprender kung-fu sólo con ver una película de Jackie Chan, encontrar la inspiración para escribir una novela en tres días y que ésta sea una obra buenísima, aprender idiomas sólo con escucharlos durante diez minutos... y un largo etcétera de ventajas y posibilidades disponibles para el consumidor de la revolucionaria NTZ.
o, nuestro protagonista adquiere nuevas capacidades entre las que destaca encantar a todo aquel con el que se cruce. La cosa irá bien siempre que siga tomándola, y así Ed conquistará la bolsa de Nueva York y convertirá su pequeño capital en millones, lo que llama la atencion de Carl Von Loon (Robert DeNiro) quien le quiere para participar en la fusión de empresas más grande de la historia. Sin embargo, no todo el campo es orégano (como dice mi madre) y Ed también llama la atención de varias personas desesperadas por conseguir más NZT, lo que pone en peligro su vida... A parte de los ya de por sí efectos secundarios brutales para su salud. ¿Conseguirá zafarse de sus enemigos y no caer en el intento?


No eran los diamantes del escaparate de Tiffany's, sino las joyas que robaba de vez en cuando para seguir sobreviviendo. Era en Nueva York, eso sí, pero no la Quinta Avenida, sino el barrio marginal donde vivía. Siempre, antes de llevarle cualquier pieza al tipo gordo y desagradable de la casa de empeños, se probaba la mercancía y admiraba su reflejo en el espejo quebrado del baño. Le gustaba imaginarse en otro lugar, con otra vida, como dueño de esas joyas (y de muchas mas, y del dinero para poder comprarlas), pero Andrés sabía que él nunca sería Audrey Hepburn.
el estrés, que sabe a menos.
