15 secretos

Él dijo algo así como...

... "tú sonrisa es mi vida".

Y ella, para vengarse, le dejó morir.

Vivir para ver. Cómo alguien puede estar tan dolido con otro alguien. Cómo puede ser que ayer jurara que le quería y hoy le odie con su alma. ¿Es que acaso será cierto eso de "del amor al odio hay sólo un paso"? Hay varias patologías, téngalo usted bien claro. Y tenga claro también que hasta esos dos que hoy no hacen más que insultarse y tirarse trastos, eran capaces de tirarse tres y cuatro y cinco horas riendo, haciendo el amor como locos sin tener el más mínimo reparo en pensar en el futuro. Un futuro que trajo esa palabra tan fea como es la traición, traición en un estado puro, bruto y volcánico. Y ¡pum! como un tiro al corazón, de esa del calibre 24, esa que no atraviesa, que se queda alojada allí donde disparan. Y ya todo acabó. Ya no quedan risas ni recuerdos buenos, sólamente queda el odio en el corazón. Ese odio que, a la vez que crece, les consume. Que les hará morir. Ella ahora no sonríe, siempre está triste. Ha hipotecado su risa para que él se muera de pena... en vez de mirar hacia adelante y ver que, no muy lejos, hay alguien a quien entregar el resto de lo poquito que le queda por vivir.

11 secretos

Y hoy es el día en el que te das cuenta...

... de que la vida sólo tiene un sentido claro cuando miras hacia atrás.

Qué lástima tener que vivirla hacia adelante, ¿no?


PRÓXIMO DESTINO: Barcelona (por fin), en compañía de la mejor de las mejores amigas.

8 secretos

Complejo vitamínico...

... que cada día hacía que ella pudiera levantarse

y siguiera respirando.


Aunque supiera que no se trataba de algo más que de un sueño, él se había convertido en toda su vida. En cuestión de poco tiempo, ya no hacía falta tocarle o tenerle cerca, bastaba con escucharle, con mirarle a kilómetros de distancia y sentir sus alegrías y sus penas. Pero llego el día en el que él se bajó del taxi y la dejó sola, mirándole como una boba al otro lado de la ventanilla. Ella comprendió que había que seguir adelante. Adelante por su bien. Porque, únicamente, él formaba parte de un complejo vitamínico que su cerebro había creado desde su posición tras la nariz: mezcla de canciones que escuchó a lo largo de toda su vida, con un pellizo de acordes guitarra y de ansias de sentir (vivir/tener) cosas nuevas que hacía mucho tiempo que no tenía. Era una parte de reminiscencias de todo un día vivido y otra parte de sueños que descansaban en su almohada (hecha con las plumas de la piel de gallina que a ella se le ponía cuando pensaba en él). Ahora que todo había terminado, le sentía lejos. Más lejos de lo que él siempre había estado (porque seamos sinceros, las distancias, siempre son distancias, aunque intentemos hacerlas cortas)... pero no iba a llorar, ni tampoco iba a ahogarse en los recuerdos. No, ya no.

17 secretos

A veces tenía cosas de niña pequeña, pero...

... era la luz en su inocente mirada fluorescente
lo que a él le fascinaba.

Le daban ganas de protegerla, de agarrarla fuerte y no soltarla, de abrazarla (de que sus brazos fueran cuerdas al bailar un vals, como dice la canción). Cuando ella sacaba sus pinturas pastel y escribía frases cortas y sentidas en papeles en blanco, él quería sacar su espada de caballero andante y no dejar que nada malo la ocurriera nunca. Ponerse entre su niña deotroplaneta y todo aquel que quisiera dañarla y sacar el pecho, hacerse el valiente (aunque a veces él tuviera el mismo miedo o más). Lo que no sabía es que a ella, por muchos brillitos relucientes y de cristal que hubiera en sus ojitos inocentes, no le hacía falta un caballero andante que la protegiera, ni alguien que quisiera librarla de todo mal. El mal era necesario. Necesario para valorar lo bueno, para valorar los momentos mágicos, para hacerse fuerte y crecer. Ella le necesitaba a él (aquí y ahora, por la noche, por el día, desde que se levanta hasta que se acuesta con todas las cosas que tuvieran que hacer entre medias). Y si alguna vez tuviera que ser ella la que tenía que sacar valentía de donde no la tuviera para protegerle a él, así lo haría. Porque de lo que él no se percataba es que también era un poco niño, un poco pequeño, eternamente joven también. Cuando dormía tenía la misma cara tibia que la de un ángel. Y los dos, debían de protegerse de los monstruos del armario que no eran otros que la distancia, el orgullo, las inseguridades... y los secretos que, poco a poco, van hiriendo al corazón.

11 secretos

No tengo claro cómo acabará esto...

... pero nunca olvidaré cómo empezó.


Volvió a tirar la moneda al aire, pero volvió a salir de canto. Los dados estaban trucados para que siempre tocara 6 y tuviera que tirar otra vez. Aquella historia, esa historia rara que le hubiera gustado a ella inventar, pero de la que ella misma era protagonista, era siempre arriesgada. El azar y el no-saber-si-va-a-volver se mezclaban, se retorcían y se anudaban en el transcurso de semanas (meses, años quizás), en las que ninguno de los dos renunciaba a la libertad (nitampocoasentirsecerca).
Cuando pensaba en él se veía a ella misma sucumbiendo de nuevo a sus caricias de perro callejero, de tipo duro (perodecorazónblando), de niño malo incomprendido, de ojos de mar y cara de niño engañado por el amor que por primera vez le rompieron en pedacitos. No se le imaginaba tirado en un sillón, viendo la televisión. Ella había aprendido a comprenderle y sólo con él se sentía capaz de comerse el mundo, de revolver el cielo y la tierra, de darle medianoches eternas y vidas sin cicatrices, de dar vueltas (yretorcerseensusábanas) como la lavadora que, noche tras noche, ambos escuchaban centrifugar. Sólo él sabía cómo era ella realmente, porque sólo él sabía cómo era su verdadera naturaleza. Se había enamorado de la historia que vivían.

- ¿Hasta cuándo vamos a estar así?
- Hasta que el mundo se acabe y la raza humana se extinga.

7 secretos

Fuma el cigarro de las horas tristes...

... y lo envuelve en el sobre de esa última cara
que escribió, pero que no llegó a enviar nunca.

Cogió un buen día papel y boli, y sacó a la fuerza las palabras que tenía atascadas en la garganta (las que oprimían su laringe, las que le dolían en el corazón). Intentó darles un orden correcto, una buena sintaxis, buena ortografía... A veces salían garabatos, que se le difuminaban en el papel y se emborronaban con las lágrimas y entonces tenía que empezar otra vez. Tres días seguidos estuvo escribiendo, llenando folios y folios con palabras y frases que quiso decir, que no dijo, que lamentó decir. Pero una vez que comenzó a escribir no pudo parar. Tres días entonces, y ocho vasos de plástico con café reseco en el fondo después, terminó sangrando tanto que un vecino tuvo que hacerle una traqueotomía para que pudiera volver a respirar. El corazón se le había hecho pedacitos sin quererlo y cada vez que volvía una sístole, se desprendía un trocito más (con la diástole ni te cuento, menudo dolor tan grande). Es cierto, hay veces que es mejor no decir lo que se siente, porque hay veces que por mucho que pensemos que algo que nos guardamos nos hace daño... al soltarlo quizá duela mucho más (como esas personas que están destinadas a dañarte y cuando las dejas marchar todo duele el doble).

Eres como una de esas palabras atascadas en la garganta. Lo único que cambia es que tú eres la putada y la locura atascadas en el ventrículo izquierdo de mi corazón.

11 secretos

Y hoy, por fin...

¡Hemos terminado!
Aún no sé con qué resultados, pero el primer curso de Periodismo está terminado. Ahora me queda un concierto de El Canto del Loco por ver y un verano por vivir. Eso sí, voy a echar taaaaanto de menos a taaaanta gente. Parece mentira, se me ha pasado volando.
Feliz semana, bandido y bandida :)

13 secretos

Escribe cartas que luego quema...

... donde un día escribió partituras de guitarra.

Es tan extraño echar de menos algo que no se ha tenido...


16 secretos

A palabras embarazosas...

... respuestas anticonceptivas.

Sólo digo eso :)
Es uno de mis lemas ante estas situaciones.
Mira que he dicho veces que si no te gusta lo que lees, la crucecita roja de la ventana está para algo... Pero bueno, egocéntricamente digo que tengo mucha mala leche cuando me pongo...
... pero no pienso entrar en el juego de la gente que critica sin dar la cara.

Querid@ anónim@: mira lo que dice el gato Félix con todo el cariño del mundo.

Para todos los demás, feliz martes! Y ánimo que ya acabamos los finales :)

CLIC

8 secretos

Lunes

¡Bandido y bandida!

Vengo rapidisisisisisisisimo porque tengo que seguir estudiando, que el miércoles tengo mi último examen. Pero es que quería contaros que POR FIN FUI A LA FERIA DEL LIBRO y qué tal me lo pasé por allí.
A parte del calor que hizo... estuvo bastante bien :)

Tachán, tachán...

Este señor que veis aquí tan majete firmando libros es uno de mis ídolos. Le admiro como periodista, como columnista, como escritor... Estuvo presentando el libro que ha ganado este año el premio de Nacional de Narrativa y nos dedicó a mi madre, a mí y a mi sobrina EL MUNDO, con el que ganó en 2007 el Premio Planeta.

El cómico y escritor, Juan Luis Cano, estuvo presentando su libro, La Funeraria.



La actriz María Valverde (guapísima en vivo y en directo) estuvo firmando el libro Celíacos Famosos.

Este hombre nos llamó la atención a mi sobrina y a mí :)

Habia un guiñol de esos que se ponían a actuar también cuando yo era pequeñita :)

Espero que hayáis pasado un buen fin de semana y que empecéis esta semana de calor (viene aire de África, dicen) lo mejor posible :)

POST-IT: Vir, leí tu sms cuando ya me volvía >.< Y por cierto, he leído el relato que me dedicaste en tu blog (ese que no había tenido tiempo de leer) y me he dado cuenta de cuanto sabes de mí. Ha sido la cosa más bonita que me han dedicado nunca, de veras :) Tenemos que pasear por la Puerta de Alcalá peroya! Un abrazo infinito.

7 secretos

Cuando veía llover...

... imaginaba que la lluvia al caer escribía en el suelo miles de frases.

Frases siempre distintas, porque nunca llueve igual. Y pensaba que podía pedir un deseo. Elegir una de esas frases que se escriben a punta de lluvia en el suelo, y que el deseo se haría realidad. Nunca pedí enamorarme, siempre pedía deseos que tenían que ver cn otras personas, con su vida en relación con la mía, con su felicidad porque era la mía... entonces comprendí que lo de pedir deseos a la lluvia era una tontería y que enamorarse, le puede pasar a cualquiera, que nadie está a salvo. Y así me enamoré yo, sin avisar, el primer día que le vi ya le quería sin querer. Entonces descubrí que, de igual modo que un día te enamoras casi sin querer, también pueden pasar cosas fantásticas, cuando menos te lo esperas.

Ahora cuando veo llover, imagino que va a dejar pronto de llover, y que va a salir el sol. Para salir yo también y dejar que pasen esas cosas fantásticas. Dará igual el pasado y el futuro, sólo importará el mágico momento presente.

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¡Bandido y bandida!

Mañana por la mañana me voy a la feria del libro con mi mamá ^o^
Una de esas salidas de chicas que tanto y tanto me gustan y que tan poquito hacemos.

Post-it: Vir. He leído tu mail, de verdad que lo he leído. Pero ya tenía planificada la salida de chicas con mi mamá. A ver si nos vemos por allí ^^

Disfruten del viernes :)

11 secretos

Hay personas...

... que entran en nuestra vida
y están destinadas a irse.

Pero nunca se irán como vinieron. Quizá alguien entre en nuestra vida fruto de una bonita casualidad, está destinado a irse de ella, porque hay personas que no se pueden retener, y se van fruto de una bonita desilusión, de una bonita decepción, de un bonito malentendido... A pesar de que sabemos que hay personas que vienen para irse, siempre nos empezamos en cogerlas cariño. Nos gusta fantasear con que no se irán o con que, cuando llegue el momento en el que tienen que irse, decidirán quedarse. Aunque luego esas fantasías se vuelvan en nuestra contra y nos digan: "eh! soy sólo una fantasía". Quizá alguien entre en nuestra vida fruto de una bonita amistad, y se vaya de ella tan de repente que no te de tiempo a retenerla, a cogerla del brazo (del cuello, de los pies...). Quizá es que la amistad no era una amistad grande (que no por ello le quitamos la etiqueta de bonita, que siempre queda bien). A veces esa persona que llega a nuestra vida nos hace daño. Y entonces deseamos que se vaya y cuando se va nos deja un vacío extraño. Eso también pasa. Las personas a veces hacen daño, pero quizá dejarlas marchar, puede traer un dolor peor consigo. Y qué complicado es pedirle a alguien que no se vaya... ¿verdad?

SOY CHICA 20MINUTOS.ES