Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (4)

Consumo esta semana de vuelta a la rutina con el calendario de exámenes y trabajos pendientes, a medio hacer, y un deseo de paz por la que, de momento, me tocará esperar. Por eso, para los días de estrés, creé esta sección:

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (4):

Llevo escribiendo desde hace mucho tiempo (mucho tiempo, bueno, considerando mi edad, ya me entendéis). No he podido evitarlo incluso cuando lo he intentado, cuando he pensado "no vale la pena". Ha llegado (llegó, hace tiempo) un momento en el que me di cuenta que Escribir o No Escribir para mí no era una elección. No estoy hablando de publicar, no, sino de escribir. No podía elegir no inventar historias, crear personajes o elaborar diálogos más o menos buenos. No podía elegir no plantarme delante del word a plasmar la última idea que se me había ocurrido aunque nunca fuera a terminarla. No podía elegir no ilusionarme, un comienzo más, una página más, algún que otro final. No podía elegir no escribir microrrelatos. No era una elección, sino una forma de vida. Algo que no había elegido yo, o quizá sí, pero que ya no consideraba una elección como tal. Escribo por necesidad, porque mi cabeza no para de girar, tiene sobredosis de imaginación. Y este blog nació hace casi tres años por esa necesidad de escribir.

No sabía si incluír la escritura en esta sección estaría bien, puesto que aunque es una cosa que me pone bien cuando estoy mal (me evade, me libera), a veces no me hace sentir tan bien. Luego comprendí que, como todo, escribir tiene sus dos lados, su ángel y su demonio, y si después de tanto tiempo sigo haciéndolo, será por algo más que por simple afición, ¿no?

Espero que tengáis un buen fin de semana :)

Nota mental (6): De bloggeros y periodistas

El martes hubo un debate en mi clase (uno de los pocos que hay, porque yo apostaría por clases participativas en vez de presentaciones en Power Point pasadas a toda leche) y en él tocamos el tema del Periodismo y las Nuevas Tecnologías. Sí, señores aspirantes a periodistas o gente que quiere estudiar esta bonita carrera mía (bueno, mía es un decir, no es mía, ya sabéis que el Periodismo es algo que se inventó hace mucho tiempo), es una realidad que el Periodismo hoy en día está ligado a las nuevas tecnologías y escucharéis esas dos palabras mágicas muuuuchas veces a lo largo de la carrera. Y así, debatiendo entre unos y otros, salió el tema de los blogs.

Me quedé petrificada y estupefacta cuando escuché a algunos compañeros recriminar que gente SIN el título de Periodista se dedicaba a abrir blogs para comentar la actualidad, dar noticias y, en fin, ejercer la profesión. Lo mejor ha sido cuando un chico ha soltado que, haciendo eso, los bloggers pueden llegar a quitar el trabajo a los Periodistas. No os escandalicéis, que ya lo he hecho yo bastante: está claro que el susodicho no tiene un blog y que no sabe que, a menos que tengas alojada tu bitácora en un medio de comunicación GRANDE, el que es blogger lo es POR AMOR AL ARTE y SIN COBRAR, de modo que porque un blogger ejerza de periodista sin serlo, no le está quitando el trabajo a nadie, porque lleva a cabo su actividad (su libertad de expresión) sin ánimo de lucro.

Otra cosa es que periodistas de renombre o simplemente periodistas con su título tengan un blog y ejerzan la profesión en él, también por amor al arte o bien porque participan con él en un medio, pero por favor, meterse con los bloggeros de a pie (entre los que me incluyo, aunque este blog no sea muy periodístico que digamos) alegando que "van a quitarnos el trabajo" me pareció vergonzoso y así lo hice saber.

Y concluyo con una reflexión breve: Ser libre para expresar lo que quieras en tu blog (ya sean noticias de actualidad o cualquier opinión sobre cualquier tema) es ser blogger.

Abuelita, abuelita... Qué ojos más grandes tienes

Son para ver tu peli mejor, querida Caperucita.

El sábado pasado fui al cine a ver Caperucita Roja. La verdad es que por críticas que había leído aquí y allá, esperaba bastante menos de lo que vi. Aunque supongo que por eso, por no esperar mucho, precisamente, salí de la sala con la sensación de que había visto una película que no molesta, que se deja ver, que no aburre, que mantiene la trama y que, si bien no pasará a la historia de las obras de arte del cine, puede ser bastante agradable para pasar la tarde. Ni más ni menos.

La leyenda de Caperucita Roja ha sido llevada al cine de la mano de la directora de Crepúsculo, Catherine Hardwicke, y ha quedado así: muy crepusculiana. Esa mezcla de hormonas, atracción, fatal, amor que parece que no tendrá final y cierta oscuridad, que conquistó a más de un fan de la saga de los vampiros (y a más de un millón, como quien dice), ha vuelto a repetirse en esta nueva producción de Cathy que no se arriesga y, viendo que la primera jugada ha salido mejor que bien, vuelve a usarla para contar el cuento de la niñita y el lobo feroz... aunque esta vez con menos éxito.

Como era de esperar (no sólo por la varita mágica de Hardwicke sino por la publicidad que ha traído la película detrás), la historia que cuenta el film poco tiene que ver con esa niña a la que su madre manda a casa de la abuelita. Aquí, Valerie (Amanda Seyfried) es una bella joven que se encuentra entre dos hombres (se repite la fórmula chico-chica-chico). Está enamorada del chico malo, Peter (Shiloh Fernández), pero sus padres han organizado su matrimonio con el adinerado chico bueno, Henry (Max Irons). Ante la perspectiva de separarse, Valerie y Peter están planeando fugarse juntos cuando se enteran de que la hermana mayor de Valerie ha sido asesinada por el hombre-lobo, que vive en el oscuro bosque que rodea la aldea donde viven. Y es que, durante años, la gente del pueblo ha mantenido un complicado pacto con la bestia ofreciéndole un sacrificio animal cada mes. Pero a la luz de una luna color rojo, el lobo ha decidido subir ese precio matando a un humano. Deseosos de venganza, los habitantes llaman al Padre -discordia- Solomon (Gary Oldman), para que les ayude. A medida que el pánico se extiende por la ciudad, porque el hombre lobo tiene forma humana durante el día, Valerie, que tiene la sospecha de que el lobo es alguien a quien ama, descubre que mantiene un vínculo único con la bestia, que la convierte tanto en sospechosa, como en cebo.

Un guión pasteloso vs. Una fotografía muy buena. Unos sosos protagonistas masculinos vs. Una gran interpretación de Amanda Seyfried. Unos euros invertidos vs. Una tarde de aburrimiento. ¿Resultado? Una película entretenidilla de la que es posible que dentro de un tiempo ni nos acordemos.

Nota final: 6/10

Sí, por si alguien se lo está preguntando, Cinema Paradiso, es la nueva cara del HUC.

Librería Selexyz (Maastricht)

Cuando entré ahí, supe que tenía que hablar de ella en el blog. Lo que os voy a presentar hoy en esta entrada es una iglesia, sí, pero también una librería muy especial. Durante mis vacaciones, entre otros rincones, he estado en Maastricht, Holanda, y a parte de parecerme una ciudad preciosa, hubo algo que me conquistó de allí. La Librería Selexyz, emplazada en una iglesia del siglo XIII que hace las delicias de los amantes de la arquitectura... y la literatura.
El lugar ha sido calificado por muchos medios como The Guardian, como "la mejor librería del mundo". Y no sé si será la mejor del mundo o no, pero sí que es la mejor en la que yo he estado. Tres plantas a lo largo de una iglesia de cruz latina que sirven como oda a la literatura y que se enorgullece de ser la iglesia más visitada de los Países Bajos. Pues no me extraña.
¿Qué os ha parecido?

Nota mental (5): (Re)enganchándome

Estoy escribiendo (por fin) en directo. Letra a letra frente a la pantalla. Este blog y yo, otra vez. El experimento de programar entradas antes de marcharme no ha salido mal, así que es posible que ya no vuelva a cerrar el blog por vacaciones nunca más (cosa que significa que tendréis que aguantarme hasta cuando se supone que no estoy). Llegué el viernes de vacaciones. He estado todo el santo fin de semana trabajando y ahora, tras uno de mis lunes, me toca quedarme un rato a trastear con el Movie Maker porque un video que monté antes de irme de viaje resulta fallar siempre en el mismo fotograma. Y eso no mola porque tengo que presentarlo mañana en clase (otra vez a clase) y es malo porque lo que más me apetece ahora es descansar y dormir. Así no hay quien vuelva a la realidad, sin una crisis postvacacional a la espalda (y en el alma. Ah, y que no os mientan, este tipo de crisis sí que existen).

Mientras pongo todo en orden, os mando un abrazo grande. Esta semana será para mí de locos, pero espero que la vuestra sea una semana friendly (yo escribo, yo me entiendo, ya sabéis).

Nota mental (4): En diferido

Mañana vuelvo de mis vacaciones. Es curioso escribir esto cuando aún no me he ido. He querido que el blog siguiera actualizado y no cerrarlo durante estos días en los que he estado fuera. ¿Se ha notado mucho la ausencia? Sí, supongo que sí, que no es lo mismo escribir un blog en directo, que en diferido.

Me gustaría resumirte estos cinco días que he pasado fuera, pero es que aún no ha pasado ni uno. Y también me gustaría decirte cómo lo he pasado o si he logrado desconectar, pero es que no lo sé. Aunque bueno, supongo que me lo habré pasado bien y seguramente me he relajado y desconectaodo, y he vuelto con las pilas cargadas para lo que queda de curso (que no es nada) y para bloggear con ganas. Jaja, qué divertido es esto de intentar escribir cómo vas a sentirte. Deberíais probarlo todos.

Pues en fin, que mañana estoy aquí. Espero que vuestra semana haya sido tan buena como espero que haya sido la mía.

Cuestión de perspectivas


Planeta Burbuja

Hoy me han dado los billetes para que tú y yo nos escapemos juntos. Me han hablado del sitio al que vamos a ir y chico, lo han puesto por las nubes. Por lo visto es un lugar esférico y de muchos colores, donde el cielo huele a jabón. El sol se refleja en los ventanucos de las casas transparentes, y forma mil destellos en el agua de los ríos de burbujas donde los peces pompa nadan contentos y a contracorriente. Es el planeta burbuja, donde los coches están prohibidos, no hay centrales nucleares y las fábricas no contaminan su aire. Una atmósfera sin agujeros y con pájaros de pico redondeado para no explotar el cielo. No se permiten los cuchillos, los alfileres, las agujas ni ningún tipo de arma que estropee el medio ambiente. Y lo único que tenemos que pagar, serán las tasas del avión y el equipaje, que ya sabes que de eso no se libra nadie.

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (3)

Al final, junto con la Nota Mental, esta sección de título largo que marcó el cambio de este blog, es una de mis favoritas. Y de paso, me doy cuenta de la cantidad de cosas que me hacen sentir bien y que muchas veces no veo.

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (3):

Muchos de vosotros estaréis pensando que este blog lo escribía una persona adulta. Y entonces, os preguntaréis cómo Disney puede ser algo que me haga sentir bien cuando estoy mal. Quien me conozca, sin embargo, sabrá que soy fan declarada de las películas de dibujos y también de Disney. Recuerdo que, de pequeña, coleccionaba todas las películas (y todavía las conservo, y en VHS, oiga!). Y de vez en cuando, sin mentir, me pongo alguna como Aladdín o La Bella y la Bestia, que son mis favoritas, y el mundo me parece un poco menos malo. Y me dan ganas de sonreír.

Listoteca (2)

Mañana me voy de vacaciones. Necesito desconectar un poco, darle al pause, un poco de paz. El blog, sin embargo, va a seguir activo. Estos días he estado programando entradas para que se vayan subiendo durante mi ausencia. Podéis comentar con normalidad todas, pero hasta que no vuelva, no podré aprobar los comentarios y no aparecerán. Por lo demás, todo como siempre. Felices vacaciones a todos.

Listoteca (2):
1. Secador de viaje: enano, enano, pero muy apañadito para que no ocupe nada de sitio :)

2. Pañuelos para el cuello: es de lo que más llevo.

3. Gafas de sol: para cuando haga sol.

4. Paraguas pequeño: por si llueve.

5. Neceser de baño: con cosas de ducha y aseo (incluye cepillo del pelo nuevito, nuevito).

6. Neceser de pinturas: con maquillaje y bueno, ya se sabe, cosas de chicas.

7. Cámara de fotos.

9. Juego de miope (lentillas, gafas, líquido de lentillas, portalentes).

10. Libros: segundo volumen de Crimen y Castigo, y alguno más que no he metido aún.

Deseadme desconexión y paz.
Nos leemos (en directo y no en diferido) a la vuelta.

Nota mental (3): El misterio del flan espachurrado

El otro día mi madre me enseñó a hacer flan. No tienen ningún misterio, pero para que yo, una completa inútil en la cocina, aprendiera a hacerlo, pues oye, la cosa requería su esfuerzo. El tema es que hoy, primer día de mis vacaciones, me he levantado pronto y entre muchas cosas que tengo que hacer propias de ama de casa, me ha dado por repetir el experimento y hacer un flan con la receta de mi madre, pero sin su supervisión.

La flanera me mira desde su posición en la terraza (hay que enfriarlo después del baño maría, pobrecillo, con el fresquete que tiene que estar pasando), porque sabe que dentro tiene mi primer flan. Y no sé si los tiempos han sido buenos, si el batido ha sido preciso, si las proporciones han sido las adecuadas. Bueno, esto último sí que lo sé (lo he hecho bien: media docena de huevos, el doble de azúcar, la mitad de leche). La flanera me mira y si yo hablara el idioma de las flaneras (si las flaneras hablaran) le preguntaría qué tal está mi flan ahí dentro. Quiero que crezca, que se quede esponjoso y que tenga agujeritos por dentro, y sin embargo, hasta que la flanera se enfríe, me quedaré con la cosa de si mi flan ha salido bien o no. Y quién sabe, quizá cuando lo abra y lo intente dejar en un plato de forma que baile y se quede consistente, salga un espachurrón de flan y tenga que intentarlo la próxima vez.

Ya os informaré.

NOTA: Esta tarde o mañana voy a actualizar Circus. Siento haber tardado tanto, pero he estado escribiendo algunas cosas nuevas y reescribiendo otras, y me gusta tener un margen de unas páginas antes de seguir subiéndola.

EDITO (algunas horas después): Para aquellos curiosos (o aquellos desconfiados) tengo el resultado del flan de la mañana:


Sí, es un flan normal y corriente (pero casero, casero). Y no, no está espachurrado.
Tooooooma!!!!

Inspiración (2): Anatomía de Grey

¿Sabéis? Nunca he sido ultrafan de ninguna serie. No he hecho eso de bajarme los capítulos y pegarme un maratón de temporadas. Y por si lo estáis pensando, con Anatomía de Grey tampoco lo he hecho. Sin embargo, hay algo que la hace estar aquí en esta sección inspiracional que he añadido a los nuevos tiempos de mi blog. ¿Sabéis qué es ese algo? Los comienzos de sus capítulos, que siempre logran despertarme algo por dentro, que siempre logran Inspirarme.

Inspiración (2): Anatomía de Grey

· Cuando eres pequeña, la noche te da miedo porque se esconden monstruos bajo la cama. Cuando te haces mayor, los monstruos son diferentes. Falta de confianza en uno mismo, soledad, arrepentimiento... y aunque seas mayor y más sabio, te sigue dando miedo la noche. Dormir. Es lo más fácil de hacer. Sólo... cierras los ojos. Pero para muchos de nosotros, dormir parece estar fuera de nuestro alcance. Queremos hacerlo, pero no sabemos cómo conseguirlo. Pero una vez que nos enfrentamos a nuestros demonios, nos enfrentamos a nuestros medios y nos entregamos a los demás para ayudar, la noche no da tanto miedo porque nos damos cuenta de que no estamso completamente solos en la oscuridad.

· En la vida llega un momento en el que te conviertes en adulto. Tienes edad para votar, para beber y para otras cosas de adultos. De pronto, esperan que seas responsable. "Sé adulto". Crecemos. Nos hacemos mayores. ¿Pero alguna vez somos adultos del todo? En ciertos aspectos crecemos: creamos una familia, nos casamos, puede que nos divorciemos. En general, seguimos con los mismos problemas que cuando teníamos 15 años. Por mucho que crezcamos y nos hagamos mayores, seguimos tropezando. Seguimos dudando. Eternamente jóvenes.

· En la vida sólo hay una cosa segura, aparte de la muerte y las dificultades. No importa lo mucho que lo intentes, no importa lo bueno que sean tus intenciones: vas a cometer errores, vas a hacer daño a la gente, van a hacerte daño, y si quieres recuperarte... Sólo hay una cosa que puedes decir (PERDÓN). Cuando alguien hace que nos equivoquemos, queremos tener razón. Sin el perdón nunca se ajustan las cuentas, las viejas heridas nunca se curan, y lo maximo que podemos esperar es que un día tengamos la suerte de poder olvidar.

· Cambio: no nos gusta, lo tememos pero no podemos detenerlo: o nos adaptamos al cambio o nos quedamos atrás. Duele crecer. Quien te diga que no duele, miente, pero esta es la verdad. A veces, cuanto más cambian las cosas más siguen igual. Y a veces... oh, a veces el cambio es bueno, a veces el cambio lo es TODO.

· El final de un viaje es siempre el principio de otro. El cambio es doloroso y siempre tiene un precio. Duele soportar ese precio pero no podemos permitir que eso nos domine. El mañana es un misterio y lo único que podemos hacer es afrontarlo con determinación. Seguimos adelante, siempre adelante, hacia lo que sigue. Tomamos una decisión, nos comportamos de acuerdo con ella... y no hay más que vivir y esperar.

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (2)

He decidido dejar la Listoteca que tengo pensada para finales de semana, porque pegará más. Hoy martes, pega hablar de algo que me pone bien cuando estoy un poco mal, a las puertas de mi examen de Historia de la Comunicación Social con una dosis considerable de estrés en mi pequeño cerebro.

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (2):

Si hay algo que me suele poner de buenas cuando estoy de malas, es Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961). Creo que a nadie le pilla por sorpresa, a estas alturas, que diga que este film es uno de mis favoritos. Cada vez que veo a Gato, escucho la máquina de escribir de George Peppard o miro como Holly (Audrey Hepburn) se sienta en ese sofá que es una bañera con patas partida por la mitad, sonrío.

He visto esta película muchas, muchísimas veces y nunca logra cansarme. Cada vez que la veo me meto en el Manhattan de los sesenta, paseo con Holly hasta las tantas de la noche, voy a sus fiestas con la alta sociedad, y siempre vuelvo a desayunar delante del escaparate de Tiffany & Co. De fondo suena Moon River, y unos miutos después del final (que no voy a contar aquí por si hay alguien que no la ha visto) una sonrisa tontorrona y medio tierna aparece siempre en mi cara.

Aunque es una adaptación bastante libre de la novela de Truman Capote, creo que es una de las mejores películas que Audrey Hepburn hizo, y por la que más será recordada.

Para terminar, os dejo algunas curiosidades sobre la película, cortesía de Wikipedia:


~ Inicialmente, la película iba a ser protagonizada por Marilyn Monroe (por expreso deseo de Truman Capote). No obstante, el director prefirió darle el papel a Audrey Hepburn en contra de los deseos del escritor.

~ La canción Moon River fue expresamente escrita para Audrey Hepburn, que no tenía nociones de canto. Su interpretación fue casi eliminada de la película y se mantuvo por el empeño de la actriz. La canción se convirtió rápidamente en un clásico y ha sido versionada por múltiples cantantes, como por ejemplo, Frank Sinatra.

~ Tiffany´s tuvo que abrir sus puertas en domingo para permitir el rodaje de las escenas ambientadas allí.

~ En 2007 se subastó el vestido que lucía Audrey Hepburn en la película por nada menos que 700.500 euros. Este dinero se donó a dos escuelas en Bengala.

¿Por qué ríen las cebollas?

Tengo en mi cocina una cebolla que me hace reír. Un día empecé a pelarla y mientras picaba la primera mitad me entró un ataque de carcajadas nerviosas. Tuve que sentarme y parar porque el estómago se me había encogido y los carrillos me dolían de tanto tensarlos. Y es que, mientras que las demás cebollas me matan a disgustos y cada vez que quiero hacer un sofrito termino como la Magdalena, y las lentes de mis gafas acaban empañadas como las ventanas en un día de lluvia, esa cebolla, ésa, siempre me hace reír. Decidí no picar la otra mitad y la tengo ahí, sobre el microondas. Cada vez que la miro me parece, por la forma de una de sus capas, que sonríe. No voy a picarla hasta que no me venga un día deprimente y triste en el que necesite de su efecto único y anticebóllico... o hasta el día que quiera morirme, y decida hacerlo a causa de una explosión del corazón y un encharcamiento de pulmones... por tanta risa.

Nota mental (2): Casa de muñecas

De pequeña me daba por imaginar que nosotros, seres humanos que poblamos este maltratado planeta, éramos muñecas y que el planeta, era nuestra casa (de muñecas, obviamente). Suponía que había algo más, ahí detrás, o mejor, encima de nosotros, algo superior, que controlaba las muñecas, que nos controlaba. A medida que fui creciendo me di cuenta de que el rollo de las muñecas era una absurdez, pero nunca se me olvidó que yo un día creí vivir dentro de la casa de muñecas de algún ser supremo (que era un puñetero coleccionista, tenía más de seis mil millones de muñecas).

Si hoy me tocara ser una muñeca sería Barbie Antisexy o la Nancy Hogareña (qué tierna esta última). Y es que si explico mi estampa... Mira, pues la voy a describir. Estoy aporreando el teclado, cliclic, con un aspecto de andar por casa total: camiseta azul y pantalones de pijama muy anchos de color rosa con topos negros, zapatillas (cuyo aspecto no diré, porque una se describe a sí misma pero no es tonta y tiene sentido del ridículo), el pelo recogido en un moño que se asemeja a un nido de pájaro, las gafas de pasta de una de las chicas del un, dos, tres y la nariz enrojecida por los últimos achaques de mi sistema inmunitario de mierda, que finalmente, como buen guerrero, ha vencido al resfriado. Y aunque hoy es viernes, fuera hace un tiempo de verano y sería buena cosa salir, he decidido que voy a quedarme en casa. Nancy Hogareña total, ¿sí o no?

Los que me vayáis conociendo un poco, adivinaréis sin problemas a lo que voy a dedicar esta genial tarde-noche de viernes. ¿A que sí?

Inspiración (1): Niña de la cueva

Inspiración va a ser una sección especial, donde reuniré todas esas creaciones de otros que, de un modo u otro, despiertan algo en mí, por tal o por cual motivo. Que me inspiran sentimientos, sensanciones, y un largo etcétera. Bienvenidos :)

Inspiración (1): Niña de la cueva, de Daniel Orviz



De Daniel Orviz ya os he hablado en esta entrada. Y aquí os traigo este poema suyo, que inaugura la sección de Inspiración.

***

Niña de la cueva. Los campos azules de encima de techo de mundo gigante estar ya despiertos / Grandes y tan bellos, los toros de nieve cambiantes cabalgar al alba / Jinetes de fuego sentados en ellos dejar olvidadas sobre nuestra tierra muchas cosas nuevas / Y si tú dejarme, cogida de pelo de sol, yo llevarte a descubrir ellas, niña de la cueva / Niña de la cueva, yo ser no valiente. Yo hombre no firme. Cachorro, no fiera de afilados dientes / Todos de mi gente: cobarde decirme, porque tener miedo, cuando después rojo final de los días arriba en oscuro, grande bestia negra de nombre, Futuro, guiñarme mil ojos / Y yo tener claro que yo ser no fuerte, y yo tener claro que ser no guerrero / Que fácil por muchos asustarme, pero sin duda, sin miedo, yo manos desnudas subir lejos, fuera a cazar de cena la carne del cielo, si tú tener hambre, Niña de la cueva / Porque por tú verme, caminar erguido y quitar con agua maloliente lodo de mi piel / Y sólo para tú contarte, guardar muchas cosas aquí donde frente, saber de corrido el nombre de todo / Y aunque por ser débil y ser poca cosa y no ser capaz de cazar ni una cabra, no tener yo piel para hacer tú vestido, Niña de la cueva, para que tú hermosa, yo tallar tú estas piedras preciosas llamadas “palabras” / Y cuando los miedos agarrarme el pecho, y el frío azotarme en agujero estrecho que yo llamo cama, sentirme valiente, sentirme caliente por saber que yo / No querer mañana. No querer planetas. No querer cohetes / No querer ciudades. No querer antenas / No querer la bomba, la radio, la tele / No querer tejanos. No querer motores. No querer el nylon / No querer la imprenta. No querer comercio. No querer las leyes / No querer la banca. No querer polea. No querer palanca /No querer el templo. No querer moneda / No querer la espada, no el cuero, no el arte / No querer el hierro. No querer la rueda. No querer el habla / No querer el fuego. No querer ser hombre / No querer ser nada si tú no quererme, Niña de la cueva.

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (1)

Esta sección nació de buscar la luz al final del túnel. De revolverse ante la mala suerte, los días lluviosos o los bajones anímicos. Y da bastante resultado. Pequeñas cosas que pueden alegrarte el día (y que cuando estamos llorando física y metafóricamente, no vemos).
Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (1):

Creo que podría vivir sin muchas cosas. No soy una persona de gustos caros (más me vale, porque con mi sueldo...). Tengo lo que tengo y si puedo tener más, lo tengo y si no, pues no (ole, qué trabalenguas). Sin embargo, hay algo sin lo que no podría vivir. Y es que una de esas pequeñas cosas que es capaz de alegrarme hasta un día como hoy (miércoles, mitad de semana, tengo que estudiar para mi examen del viernes y terminar dos prácticas), es el chocolate. Ya no es que sólo la palabra chocolate suene bien y sea una palabra bonita, es todo lo que representa para aquellos golosuzos como yo (golosuzos del mundo, uníos!).

Datos extraídos de: Wikipedia


El chocolate proviene del árbol del cacao, aunque los orígenes del árbol del cacao no se tengan muy claros. La mitología maya dice que fue el dios Kukulkán quien les llevó el cacao a los mayas tras la creación de la humanidad, por la diosa Xmukané. Los mayas celebraban un festival para honrar al cacao. Los aztecas, siglos después, siguieron conservando el gusto por el cacao. Y ya se sabe: unos van, otros vienen, unos colonizan, otros son colonizados, y tras una labor de siglos, el cacao llega a manos de los occidentales. Podemos disfrutar del chocolate en taza, con leche, blanco, negro, relleno, en bombones, tartas, tabletas, onzas, con pan, sin pan, en el desayuno, en la merienda, en la cena, siempre.

Los científicos dicen que comer chocolate tiene efectos beneficiosos para la salud, porque beneficia al sistema circulatorio, es un estimulador cerebral, tiene un efecto anticanceroso... Y un efecto afrodisíaco (que aún debe probarse científicamente, ja!). Eso sí, todo en su justa medida, que tampoco hay que abusar, pues consumido en exceso, puede ser perjudicial (¿qué ha sido eso? ¿un pareado?).

Aunque un trocito de vez en cuando, oiga, para que una se alegre el día, no viene mal.

¿Y a ti? ¿Te alegra el día el chocolate?

NOTA: ¿Has leído mi nuevo artículo en DET? CLIC AQUÍ para leer Edición Singular: El juego de Claudia.

Nota mental (Piloto)

Lo que vas a leer en esta NOTA MENTAL es un experimento. Uno de esos que se hace con las series y los programas de la tele para ver qué tal funcionan en tal o cual franja horaria. Lo mío no va de audiencias sino de a ver si consigo que una de mis secciones favoritas del (nuevo) blog produzca ese gusanillo en mí al escuchar las teclas y sea la favorita de verdad. Sí, sé que no tiene mucho sentido ser una sección favorita antes de ser siquiera una sección, pero son cosas mías, tú ni caso y a leer:

Hace días que el cambio se avecina. Hoy viernes, creo que estoy muy cerca de tener el blog que quiero tener. Ese en el que me explayo, grito, hablo, me quejo y creo (y creo, y creo) sin mucha más pretensión que la de mantenrlo vivo (mantenerme viva con él). El blog que está a punto de nacer hoy viernes, primero de abril (bienvenidos a abril, por cierto), va por buen camino. Le quedan cosas que pulir y detalles que concretar para ser lo que quiero que sea, pero las palabras empiezan a fluir por mis dedos con facilidad, y un puñado de ese tipo de secciones que nunca me atreví a tener aquí, están ayudando a ello.

Y ahora es cuando paso a explicar qué es esto de las notas mentales.

En NOTA MENTAL vais a encontrar parrafadas más o menos largas (o frases de las de sujeto y predicado, según el día), llenas de letras que hablarán sobre mí de una manera diferente a lo que yo antes solía llamar DE MI VIDA, "etiqueta" que no cabe como tal en este nuevo blog que quiero, pero que ha evolucionado hasta convertirse en esto que lees. Un párrafo personal, sin apenas ficción (no más de la necesaria) ni cuentos, que me recuerde que yo sigo siendo yo y que en este blog soy todo lo yo que puedo y quiero ser.

Stop.

No sé si habéis comprendido el meollo del asunto, pero yo me doy por satisfecha con este experimento de NOTA MENTAL PILOTO, que se despide deseandoos a todos un brillante, activo y feliz fin de semana :)
Sabía que iba a ser mi sección favorita. Misión cumplida.