Listoteca (1)

Hace tiempo os dije que muchas veces elaboro listas (mentales) de cosas. En esta listoteca las iré almacenando todas :)
NOTA: La palabra listoteca no existe en la R.A.E. Ha sido inventada por mí para darle título a esta sección.

Listoteca (1):
1. Escribir microrrelatos: la mejor manera de que no se oxiden los tornillos de un escritor, es escribir. Los micrrorelatos me ayudan a tener la mente despierta y, a veces, a sacar ideas para escritos más largos.

2. Escuchar música: no hay nada que mantenga la mente más activa que escuchar música. Te despierta, te despeja, te emociona, te hace acordarte de tal o cual persona/situación.

3. El café: por las mañanas es lo único que mantiene mi mente despierta (jaja).

4. Apuntar, apuntar y apuntar: a veces no tengo el PC al lado cuando se me ocurren ideas para un micro u otro escrito. Apunto la frase/situación/idea que se me ha venido a la cabeza en cualquier parte: el móvil, la agenda de clase... Así no se me olvida.

5. Leer: el periódico, libros o lo que se tercie.

6. Hablar (hasta por los codos): una buena charla sobre tal o cual cosa que me resulte interesante.

7. Hacer caso a la actualidad: estar un poco al tanto de lo que ocurre en el mundo ayuda a no estar desconectado del mundo.

8. Describir: muchas veces hacer descripciones mentales de un lugar/persona ayuda a la mente del escritor.

9: Imaginar: cuantos más pájaros en la cabeza, mejor. Imaginar algo que quieres escribir (una escena para un microrrelato, la próxima para una novela) ayuda a que, cuando te sientes, no estés completamente en blanco.

10. Repartir bien el tiempo entre todo lo que toca hacer y aprovecharlo: sentarse a la bartola nos atonta, comprobado.

¿Y tú qué haces para mantener tu mente despierta?

Cuentis. Cuentos a medida.

Bonjour mes petites! Como habéis podido notar, de ayer a hoy, ya han llegado los primeros cambios al blog (cabecera, paso del rojo oscuro al rosa ácido y, en la columna de la derecha, una idea de lo que serán los nuevos espacios (secciones) del blog). Y aquí traigo otra novedad: en este blog también voy a hablar de libros, letras, editoriales, escritores y literatura, de una manera más personal que profesional.

Inauguro esta sección de letras para presentaros una web con la que di ayer gracias a estar suscrita al mailing de la web de la escritora Carolina Lozano. La web en cuestión se llama Cuentis :) Y es deliciosa por varias razones:

Cuentis es una web que te permite crear libros ilustrados personalizados y a medida del lector al que va dirigido. Una propuesta muy fresca con la que podrás hacer un regalo original a alguien especial, convirtiéndole en protagonista de la historia. La web es muy funcional y sencilla de utilizar y en sólo tres pasos, puedes crear un libro ilustrado de gran calidad con el que sorprender:

1. Elige un libro de su catálogo: hay libros ilustrados para todas las edades.
2. Confecciona la historia a medida: puedes hacer que la persona a la que vas a regalárselo sea el protagonista, o también tú mismo.
3. Te mandan el libro a casa: con un método de pago muy seguro y sencillo.

Además, Cuentis tiene un servicio de CHAT permanentemente conectado por si tuvieras dudas a la hora de ir creando tu libro. Y, si eres escritor o ilustrador, puedes hacerles llegar tus propuestas por si quisieran contar contigo para hacer más libros para su catálogo.

Yo ya sé lo que le voy a regalar a mi sobrina por su cumpleaños :) Si quieres echarle un vistazo a la página, accede en el link:

Cuentis. Cuentos a medida


NOTA: No sé si será sólo problema de mi conexión, pero cuando intento entrar a comentar en vuestros blogs, los que tenéis la opción de comentarios en ventana emergente, la ventana no me carga ni aunque esté esperando un buen rato. Quizá sea un error de blogger, así que yo por si acaso, he habilitado la opción de incrustar los comentarios en la entrada :)

Cosas que me ponen bien cuando estoy un poco mal (Piloto)

Hace tiempo que llevo pensando en el giro que quiero darle al blog. No me refiero a cambios de diseño ni en la imagen (después de mucho trastear en los últimos meses, la imagen actual me ha convencido), sino a otras cosas que quiero (necesito y espero) que refresquen este oficio voluntario mío de plasmar letras y palabras y más palabras aquí.

Han pasado dos años y medio desde que aterricé en este ciberespacio nuestro con una maleta llena de cosas que escribir y sin un lugar donde hacerlo. Buscaba, como busca la gente, un pisito donde establecerse y hacer vida, y me hago grande, y se me infla el pecho cuando pienso en muchas de las cosas que he hecho en esta casa (y gracias a ella) a lo largo de este tiempo. Sin embargo, creo que deben llegar los tiempos de cambios antes de que me pregunte para qué narices quiero un blog, porque no quiero cansarme ni agotarme ni que estas letras os huelan a podrido, porque quiero renovarme renovando este sitio en el que soy tan yo (y tan mía a veces).

La primera reforma es esta pseudosección de título largo que tengo el placer de presentar hoy pero de la que no hablaré hasta que los dioses de la net lo tercien. Otro cambio será refrescar las entradas, eliminar cosas que ya me saben a viejas y prepararlo todo para los nuevos tiempos. Lo último que haré será cambiarle el título al blog. No porque no vaya a volver a haber cuentos (que el día que eso pase, me "jubilo" de aquí), sino porque creo en la necesidad de llevar a cabo un cambio completo.

Y dicho esto, no prometo sobresaltos que hagan evidentes las obras de mi casa ni días de ausencia en que el blog permanecerá cerrado (y que luego nunca cumplo). Por aquí estaré, renovándome y con nuevos papeles pintados para estas cuatro paredes metafóricas.

La mujer "perfecta"

Marion era la mujer perfecta. Cocinaba de rechupete, pero siempre con los labios pintados de carmín. Tenía toda la casa pulquérrima, pero siempre la limpiaba con su vestido blanco. Hacía el amor de una manera salvaje que tenía a su marido la mar de contento, pero ni siquiera se despeinaba. Tomaba el té todos los días con sus amigas, pero no cotilleaba porque eso era de mal gusto. Leía a los grandes clásicos y odiaba los libros-basura. No fumaba ni bebía, no salía de juerga hasta las tantas. No veía programas del corazón. Escuchaba buena música y tenía nociones de informática, electricidad y fontanería. Conduciendo el coche era prudente y correcta, y jamás le habían puesto una multa. Hacía mucho deporte: lunes tenis, martes gimnasio, miércoles piscina, jueves (otra vez) tenis, viernes descanso. Cuidaba de su jardín con mimo, pero subida a sus tacones de diez centímetros. Siempre sonreía, nunca gritaba, jamás era celosa. No decía “no pongas los pies en la mesa” o “ya me estoy cansando de que te traigas a tus amigos a ver el partido”. Sabía combinar los colores y era una manitas con la papiroflexia. Marion escribía canciones, se entretenía con el bricolaje, iba a clases de yoga, a clubs de lectura y al café de cantantes (lo que más le gustaba era la copla). Pero ay, cuando su señor esposo le dijo que quería que tuvieran un hijo juntos, lo que le contestó. Que el pobre todavía está en el hospital del jamacuco: Las máquinas no podemos tener hijos, cariño, pero si quieres podemos tener un perro.

Reinicio el reloj de la semana e intento olvidar que mañana es lunes.
Hace semanas que los domingos me llueve aunque haga un sol de mil amores (que hoy no ha sido el caso).
Eso es porque te lo llevas tú.

Buenas noches y buenos sueños.

"Eres una maravilla"

Fue lo último que Diego le dijo a Mónica. Unos minutos antes un orgasmo había agarrotado sus músculos y ella sintió que se quedaba sin respiración entre sus brazos y su pecho, lo que le arrancó una carcajada. Un poco antes, él hizo un comentario sobre su lencería, algo así como que el rojo le volvía loco. Nada más llegar al piso de Mónica, les costó poco comenzar a besarse y a arrancarse la ropa como dos ansiosos por el pasillo, que hay que ver las ganas que había hecho la buena cena. En el ascensor, él ya empezó a provocarla enredando un mechón de su pelo color chocolate entre sus dedos, dibujando una sonrisa afilada y fiera en su boca, mientras la desnudaba con los ojos y el pensamiento. Al acabar la segunda botella de vino, Diego aceleró la conversación que Mónica ya se saltaba a trompicones, porque había comenzado a decir tonterías con las orejas. La prisa la extasiaba tanto como la entusiasmó que él pagara la cuenta del caro restaurante donde la había citado por fin, después de ni se sabe el tiempo que hacía que un amigo en común les había presentado. Antes de acabar la primera copa, Mónica ya se había dado cuenta de que la conversación de Diego era inteligente, de que sus chistes no eran típicos chistes de tío desesperado y de que no podía estar en mejor compañía. Unas semanas, tan sólo unas semanas antes, en una discoteca con un ruido tremendo, quién le iba a decir a ella que su amigo Tomás iba a presentarle al desconocido del jersey a rayas con el que, como ya le había dicho a su amiga “no tengo ninguna posibilidad”.

Este micro forma parte de una selección que estoy haciendo para subir y estrenar la sección de Descargas del blog. Mientras borro, corrijo, elijo y reescribo, os deseo un feliz fin de semana :)

ÚLTIMA HORA DET (Diario El Tiramilla):
Ya podéis leer mi primer artículo en el portal de Literatura Juvenil:
Edición singular: Los libros de Pellinor

El atasco de la hora punta

Cada mañana se encuentran en el mismo atasco. Si están al lado, como pasa casi siempre porque se las apañan, suben el volumen de la misma emisora que sintonizan porque se pusieron de acuerdo, y escuchan alguna canción juntos. Los acordes del guitarrista de Pink Floyd resuenan por encima de las bocinas de los coches de algunos desesperados, que prefieren gritar al de delante cualquier improperio por no avanzar, y estresarse porque saben que, una mañana más, la maldita hora punta se clava en sus horarios y les hacen llegar tarde. Ellos dos, sin embargo, lo disfrutan. Incluso hace dos semanas que desayunan juntos. Ella alarga el brazo por la ventanilla y le ofrece un poco de café de su termo de flores a él, que como llevan rato parados, se pasa un momento al asiento del copiloto para servirse, darle un croisant y volver a su sitio para esperar hasta que los coches se muevan (o no). A veces están más alejados, pero no lo suficiente como para que ella no baje y, de una carrera, llegue hasta él para servirle el café. Hablan por el móvil y siempre se encuentran. Se cuentan cosas del día anterior y cosas de los días venideros que quieren que sucedan. Hablan de deseos e ilusiones y de sueños mientras aquéllos que gritaban insultos siguen haciéndolo. Desayunan juntos y a distancia. Y por fin hoy, van a quedar para ir (por supuesto, en un solo coche) a tomar algo después del trabajo.

La calle treinta y el bar del tiempo

En el bar de la calle 30 el tiempo no cabe. Nada más pasar por la puerta los minutos y las horas parecen agarrotarse y se quedan en el umbral. No es que tengan miedo a entrar, es que simplemente dejan de existir. Allí la eternidad no cuenta y dura lo que dura un beso. Hay que bajar dos pisos en ascensor si quieres acceder a la parte chill-out, y de vez en cuando, en lo que dura el trayecto, compartes cuatro palabras con algún cabeza de chorlito que lo visita más asiduamente que tú o algún soñador que piensa que pegándose a la barra del grifo de la cerveza permanecerá joven por siempre. Allí no importa nada hasta que algo importa (cosa que pasa muy de vez en cuando). Y entonces ya no buscas compartir saliva sino tragarla e impresionar con una conversación inteligente a ése alguien que te mira cuando nadie se fija. Como los minutos se han quedado en la puerta, lo que menos te preocupa es cómo acabará la noche. Y te acercas y te enciendes un cigarrillo (aunque lo apagas pronto, por la dichosa ley). Empiezas a hablar con una frase que dices que dirás a tus nietos: "yo viví en los tiempos en los que se podía fumar en los bares y conducir a más de 110". Y va y se ríe. ¡Que dejen pasar al tiempo!

El síndrome de la entrada en blanco

A veces pasa. A todos los que nos ha picado el bicho de la escritura nos ha pasado alguna vez. No siempre que queremos escribir estamos lo suficientemente inspirados como para escribir. No tenemos que asustarnos. Tenemos que ir a otra cosa, mariposa (al café que todavía no me he tomado, por ejemplo). A veces también pasa que los micros ya escritos no nos gustan lo suficiente (aunque puede que mañana sí) y aun así tenemos ganas de escribir y no sabemos qué, pero mejor me digo a mí misma:

Si lo que vas a escribir no es más bello que el fondo blanco de tu blog, mejor no escribas.

Feliz viernes a todos :)

Vida en la nevera

Abro la nevera y me encuentro una lechuga aburrida y un matrimonio de tomates que hace tiempo que no se dicen nada. Un par de yogures con bífidus activos que digo yo que algún tipo de vida inteligente tendrán (por eso de "activos"), aunque les hablo y no me contestan. Una manzana pocha, que contagia su pochez a otra manzana (como la vida misma, ya ves) y una depresiva tarta de cumpleaños que llora porque ya me cayeron los treinta y se quedó a medias de comer porque las tontas de mis vecinas estaban a dieta, (las figuras de chocolate que faltan se han mudado a la puerta, al lado del rascacielos de la leche de soja y a la sombra del perejil, plantado en un frasco de cristal). Nada comestible. Nada alegre entre tanta decadencia neveril. Ah, espera, que todavía queda un poco de esa mermelada casera que compramos en el pueblo de tu prima, que a mí me sabía a rayos pero que tú te desayunabas todas las mañanas en unas tostadas con café. Voy a tomarme un par de copas de vino tinto, a ver si me atrevo a llamarte para pedirte que vengas a llevarte el tarro... o para invitarte a desayunar.

No hay nada nuevo bajo el sol

Seguro que has escuchado/leído/repetido alguna vez la frase que da título a este post que no tiene pretensiones de nada. En el caso del día de hoy, es que no hay otra cosa que nubes (como ayer, como anteayer). El cielo tiene pensado quedarse plomizo y nublado durante el resto de la semana y los cambios de tiempo vuelven a mi sistema inmunitario (y cochambroso) bastante más débil que de costumbre. Así que aquí me encuentro, estornudando hasta por el ombligo, con Frenadol a un lado y Cleenex al otro, intentando postear algo que no hable de la asombrosa habilidad que tiene mi cuerpo para meterse en un nuevo catarro cuando aún no se ha recuperado del todo del anterior.

A pesar de todo (el tiempo, los mocos, la serie de tres estornudos cada cinco minutos) he visto que los árboles que hay frente a mi casa están empezando a sacar sus primeras hojas verdes, lo que me recuerda que este mes (según se dice, según pasa cada año), llega la primavera. Y aunque, por lo que tarda, creo que este año se está poniendo de más de guapa, sé que aperecerá de entre las espesas nubes con el brillo del sol a la espalda y un coro de angelotes cantando el Aleluya.

Mientras la espero sentada, leo la historia de un tal Raskolnikov a la vez que me empeño en seguir escribiendo las mías propias, elaboro listas que un día os enseñare (porque creo que tienen algún tipo de valor, aunque no sea muy literario, y algunas son graciosas) de cosas que ni os podéis imaginar, me sueno, bebo un café caliente, me tomo un frenadol y espero que mi sistema inmunitario se recupere lo mismo que espero que el buen tiempo termine de llegar.

¡Le ha tocado el premio!

- No es cliente nuestro, pero no sé preocupe señor. Le ha tocado un regalo estupendo, sólo por atender a nuestra llamada. Espere, espere, no cuelgue. Necesitamos sus datos para mandarle su premio. ¡Se ha convertido en el ganador del día! Qué digo del día, ¡del mes! ¡del año! ¡Es usted el ganador más afortunado de todos! ¿No se alegra? A ver, dígame una dirección y un teléfono de contacto, que ahora mismo aviso personalmente a los de paquetería para que le lleven el premio a casa. Puede elegir cualquiera de nuestras fruslerías, objetos inútiles de los que se terminará cansando, o baterías de cocina en acero oxidable (es que con tanta chorrada se nos acabó el presupuesto para las buenas). Si quiere, también podemos hacerle un regalo especial. Pida lo que usted más le apetezca. Venga, dígame. Sin miedo. Seguro que, desee lo que desee, lo tenemos.

- Quisiera un aparato que repare o anule las catástrofes naturales, para mandar a la siguiente dirección de Japón.

- Sí, eh... Bueno, yo... Voy a consultar su pedido. Disculpe unos instantes.

Tuuuuut.
Por ellos

Se.te.cien.tos

Ya sabéis lo que me gustan los números redondos. Y que desde que este blog es blog siempre me ha gustado compartir con los lectores que el número de seguidores se vuelva redondo. Me gusta tener 700 seguidores y a todas las personas que hay detrás de cada clic en "seguir", nuevas y a las de siempre, os doy las gracias.

Habrá quien me diga, como en otras ocasiones, que el número de seguidores que tiene este blog no se corresponde para nada con el número de comentarios que a diario reciben sus entradas, o que no todos los que siguen el blog lo comentan o lo siguen de manera fiel. A ver, esto no es un matrimonio y nadie está obligado a comentar algo sólo por ser seguidor. Yo me quedo con la función pura de blogger: cuando le das a seguir a un blog es porque quieres estar al tanto de cuándo se actualiza o porque, desde un primer momento, te ha gustado y te apetece seguir leyéndolo. Lo guardas en una especie de archivo donde se queda, y cada actualización que haga su autor, te llegará a ti a los pocos minutos. Y quiero pensar que, independientemente de que comenten o no, hay muchas personas que hicieron esto, eligieron seguirme, y también leerme. Y qué puede desear más un escritor que el que haya gente que le lea.

Pues eso, que ya somos 700. Y que muchas, muchas gracias a todos :)

HUC(12): La de una chica sin un pelo de tonta

Todavía me guardo en el tintero (o mejor dicho en la mente, de esto que lo vas dejando y lo vas dejando...) algunas reseñas que tengo pendientes desde el pasado otoño. Sin embargo, hoy quería que la sección de cine de este blog volviera a la carga con una película especial, y es más que razonable que sea ésta, ya que ha sido la mejor película de Disney que he visto en los últimos años (y eso que películas de Disney me veo unas cuantas. NOTA: excluyo las animaciones de Pixar, que son siempre geniales). Señoras y señores, den la bienvenida a una princesa sin un pelo de tonta, pero con muchos mágicos y al camaleón que la acompaña; a un ladronzuelo de buen corazón y un poco sinvergüenza y a un caballo vengativo que se maneja que ni te cuento con las espadas.

Título: Enredados (Tangled)
Género: Animación / Basada en la clásica leyenda de los hermanos Grimm, Rapunzel, con el toque mágido de la casa Disney.
En tres palabras: Un delicioso clásico.
País: Estados Unidos
Año: 2010
Se estrenó en nuestro país: el 4 de febrero.
Reparto: Mandy Moore (Rapunzel), Donna Murphy (Gothel), Zachary Levi (Flynn Rider).
Sinopsis: Esta historia gira en torno a Rapunzel, una joven princesa de dieciocho años con una mágica y rubia melena de más de veinte metros de largo que vive en una torre desde que fuera secuestrada cuando era tan solo un bebé por la anciana Gothel, ya que ésta, gracias a su mágico cabello, puede recuperar su juventud. Por supuesto, Rapunzel desconoce su origen y ha crecido pensando que Gothel es su madre, y que no puede salir de su “casa” porque el mundo exterior está lleno de peligros. Pese a todo, no puede evitar sentir curiosidad, especialmente por lo que cree que es una lluvia de estrellas que, casualmente, se produce justo el día de su cumpleaños. Así que cuando el encantador bandido Flynn Rider irrumpe en su torre huyendo de la guardia real y de los compañeros de fechorías a los que acaba de traicionar, Rapunzel comprende que debe aprovechar la oportunidad y marcharse con él.

Opinión personal: He aquí una obra al más puro estilo clásico de Disney, la 50ª obra de la casa dirigida por Dan Fogelman en compañía de Byron Howard y Nathan Greno. Para aquellos amantes que un día nos dejamos encandilar con Aladdín o que disfrutamos con La Bella y la Bestia y otros tantos clásicos, Enredados es una joya que vuelve a los orígenes de la factoría Disney para traer una historia divertida, fresca y bonita tanto estética como musicalmente, y para recordarnos que la Disney no son sólo los Jonas Brothers y Hanna Montana.

Esta es una típica historia de princesas (quizá por aquello de "típica", no se lleve la notaza de esta sección), con ese sabor a tradición, que se impregna de magia para atraer al gran público, consiguiendo convertir la película en un film para niños y no tan niños con un estilo narrativo ágil y sencillo. Así, una princesa, una bruja malvada (que se parece bastante a Cher, en seguida profundizo en esta cuestión) y un héroe encantador, se ven rodeados de un entorno bello y bien estructurado donde (como siempre) los animales se comportan como seres humanos y los humanos, a veces, son animales (y si no que les pregunten a los compañeros de Flynn Rider).

Quiero obviar la metáfora de comparar esta historia de magia y princesas con la vida real. Hoy en día pocas jóvenes se pueden identificar con Rapunzel, una heroína valiente y con mucha personalidad que, sin embargo, vive reprimida y necesita un héroe que la salve. Obvio esta cuestión porque, aunque en esta sociedad nuestra los héroes están más bien pasados, esta película tiene cierto ingrediente secreto que hace que nos dejemos de comparaciones y, sobre todo las féminas, deseen a un Flynn Rider, divertido y guapete, en su vida.

Aunque ya he dicho que esta película me pareció estar a la altura de los grandes clásicos, por su música, por la calidad de su imagen, por sus personajes y por sus ambientes practicamente perfectos, he de decir que el tono en el que la historia se desarrolla es mucho más parecida a otras películas animadas como Shrek, donde aparece el humor y se desvanece lo ingenuo, aunque no por ello, no dejaremos de encontrar romance y emoción.

Y para terminar, volviendo al parecido de Mama Gothel (la mala malisima de la película) con Cher, aquí dejo la prueba gráfica:

Nota final: 9/10 (le doy el sobresaliente, que no la perfección).

Había una vez un mundo que no debería existir...


... pero existe.

Era el lugar donde todo podía venderse y comprarse, tan solo a cambio de un buen puñado de almas. Existían arlequines chiflados que vivían escondidos en bosques pintados a rombos, payasos locos que iban por el mundo descargando sus metralletas, Extractores que compraban almas a cambio de los deseos más profundos de los hombres y Damas funambulistas condenadas a tener pesadillas por siempre. Aquel mundo extraño, repleto de gente rara con aún más raras costumbres, tenía un nombre... y sobre sus habitantes caía una horrible maldición. Aunque ya a nadie le importaba, todo el mundo perdió la esperanza hace mucho, mucho tiempo.

Por eso les jode que venga esa rubia prepotente acompañada de un Desconocido y un Payaso enamorado a devolvérsela. Porque en Circus no queda lugar para más decepciones, para más deseos.
¿Quién dijo miedo?
Si hay que saltar, se salta

Feliz día de la mujer trabajadora a todas las mujeres trabajadoras.
Espero que la semana haya empezado bien para todos.
Ya somos 694, gracias.

El Tiramilla y yo

Antes de nada, perdón por el doble posteo de hoy. Llevo días con el blog desactualizado y el jueves (mi día favorito de la semana) ha empezado para mí yendo a recoger mi disfraz de Audrey Hepburn. Y ahora, mientras espero a mi siguiente clase, vengo a daros una noticia que me encanta y que espero que os guste y es la siguiente:

SOY COLABORADORA EN EL DIARIO EL TIRAMILLA


El Diario de Literatura Juvenil en el que ya participan personajes conocidos por todos en la blogosfera como Oscar L. Mencía (que una vez tuvo un blog, Libros a Raudales y que ahora es el jefazo de esta gran iniciativa) o la letrera, Alba, cuyo blog, Letras y Escenas, es todo un referente para la literatura en Internet.

Y ahí llego yo para colaborar en este fantástico proyecto que me huele a la nostalgia de mis tiempos en Babel y, de paso, me sirve para trabajar un poquito, ahora que estaba tan paradilla tras el cierre de la revista.

La sección en la que escribiré mis artículos se llama Edición Singular, y en ella vamos a ver las curiosidades y detalles (físicos, literalmente) de los libros. Espero que os guste :)

http://eltiramilla.com

Ahora sí, dejo el posteo.
¡Que viva el juernes!

¿En quién me transformaré...

... este carnaval?


Por una noche (y algunas horas) seré Holly (Audrey Hepburn) en Desayuno con Diamantes.


Capítulo Uno



Ella trabajaba ahí, pero eran miopes los dos