¡Bú!

No pidas caramelos. No llames a las puertas. No creas en los fantasmas.
Hoy es Halloween, noche de brujas (día sombrío, cuando miro por la ventana).
No sé si estás vivo, pero si los estás, te aconsejo que te escondas.
Porque vienen a por ti.



Yo veía estas cosas con cuatro o cinco años. Y me lo pasaba pipa.
Para hoy, día especial, la versión, también especial, de la siempre raruna música de Marilyn Manson.

Que tengáis un día de miedo, bandido y bandida.

De por qué el jueves es mi día favorito

De pequeña solía tener un día favorito de la semana: el sábado. Era el sábado porque no tenía que madrugar para ir al colegio, porque mi madre no trabajaba y porque desayunaba tostadas con mantequilla, mermelada de arándanos y zumo de naranja con un surtido delicioso de frutas que mi madre preparaba en un cacharro que se llamaba licuadora (bueno, y se llama).

Ahora, de "adulta" tengo un día favorito, pero va cambiando todos los años. Este año, el día favorito de mi semana es el jueves.

Sé que desde que empezó el curso, no os he puesto muy al día sobre el tercer año de carrera. Precisamente es porque me paso muchísimas horas en la facultad (ya dije que veía más a los conserjes que a mi madre) y tengo bastante menos tiempo libre que antes. Sin embargo, el jueves, que llega después de un lunes que es lunes, de un martes estresante y de un miércoles eterno, se me presenta como el mejor día porque entro muuucho más tarde a clase (consecuencias: madrugo menos, hay menos gente en la carretera cuando cojo el autobús, hay menos atascos, llego puntualísima y sin tener que correr, y cuando un vagón de metro va muy lleno (no muy común al medio día) puedo esperar al tren siguiente). También es el mejor día porque tengo dos asignaturas me gustan. Dos optativas que he tenido el placer de elegir yo (y lo que me ha costado cuadrar los horarios este año): por un lado, Marketing, con una profesora saladísima y un contenido interesante; y por otro, Arte Contemporáneo Español.

Es cierto que la hora de la comida se la come el tiempo que no me dejan estas asignaturas. Pero llego a casa, y el día favorito no acaba, porque por la noche tengo en la pantalla a Águila Roja y sus aventuras de ninja en época de Felipe II, que si bien es una serie poco creíble, a mí me tiene enganchadita desde el capítulo 1.

¿Y vosotros? ¿Tenéis un día favorito de la semana? ¿Por qué es el favorito? Ahí lo dejo :)

HUC(6): La de una niña que ES lo que parece

Hago hueco entre la práctica de Introducción a las Ciencias Jurídicas que tengo que entregar mañana y las ganas de tumbarme a la bartola, para traeros una nueva entrega de la sección más peliculera de esta casa de la net. Hoy, con una de vampiros.

Título: Déjame entrar (Let me in)
Género: Thriller/Terror
En tres palabras: La querrás ver
País: Estados Unidos (remake de la versión sueca Låt den rätte komma in, rodada en 2008).
Año: 2010
Se estrenó en nuestro país el: 22 de octubre
Reparto: Kodi Smit-McPhee, Chloe Moretz, Richard Jenkins.
Sinopsis: Abby (Chloe Moretz) es una solitaria y reservada niña de doce años que se muda al piso de al lado de Owen (Kodi Smit-McPhee). Owen es un inadaptado social al que acosan en el colegio y en su soledad, forma un profundo vínculo con su nueva vecina. Sin embargo Owen nota que Abby es diferente a todas personas a las que ha conocido antes. Además, una cadena de espantosos asesinatos ocurren en la ciudad y Owen deberá enfrentarse a una realidad en la que su nueva amiga y aparantemente inocente realmente es un despiadado vampiro.

Hace un cine (22 de octubre de 2010): Voy a ser sincera: le tenía ganas. Mis ojos hacían chiribitas recién sentada en la butaca, esperando a que empezara Déjame entrar, el film basado en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist y dirigido por Matt Reeves. Me echaba para atrás el hecho de que fuera un remake de la versión sueca de 2008 que yo no había visto. Sin embargo, y que conste que esta crítica la haré de una manera totalmente aislada a su antecesora, tengo que decir que Déjame Entrar (Let me in) no me ha defraudado en absoluto. No suelo ir al cine a ver vampiros, sinceramente (y eso que en los últimos tiempos las salas están plagadas de ellos), pero es que esta película cuenta una historia de vampiros totalmente inusual.
Una de las cosas que más me ha gustado ha sido que, a pesar de ser una película de género paranormal, muestra la cruda realidad del abuso y el acoso escolar, encarnada en el personaje de Owen. En medio de su solitaria y desgraciada vida en la que ensaya frente al espejo, cuchillo en mano, cómo hacer frente a sus violentos "compañeros", aparece Abby, que se acaba de mudar al apartamento de al lado con su "padre", pero que es extraña a más no poder. Y es que (por ahí va el título de este HUC) el inocente Owen no se imagina qué clase de ser es la bella Abby, pero el espectador ve perfectamente que esa manera de tapar las ventanas de su casa y de caminar descalza sobre la nieve, no es precísamente normal. Y es que la dulce Abby es un vampiro que, como todos, necesita beber sangre humana para sobrevivir.
He percibido esta película como cálida y cercana, a pesar de que en más de un momento di algún bote sobre la silla (de susto, prometido). La he percibido así porque incluso el más despiadado de los seres es capaz de darle más amor y ternura a Owen que su propia madre, y ese mismo ser, es capaz de percibir que el niño es algo más que simple sangre fresca.
Dos puntos favor:
1. La banda sonora, que ha corrido a cargo de Michael Giacchino y que entusiasma a cualquiera que tenga oído.
2. La sublime actuación de Kodi y Chloe, ambos impresionantes y enormes, que llenan la pantalla como actores adultos que llevan una vida haciendo cine.
Como pega, le pongo los efectos especiales que le han dado a Abby para que pueda moverse (y atacar y aterrorizar) en su forma de vampiro. Son un poco rudimentarios y le quitan realismo a una historia que el espectador puede llegar a tragarse (y se traga) desde el principio. También me hubiera gustado que se explotara más al actor Richard Jenkins (en el buen, buenísimo, sentido de la expresión).
Gustará, por su ritmo, su música, la interpretación de sus actores protagonistas y su trama (mérito de noveslita tenía que ser). A mí me pica la curiosidad de ver la versión sueca, así que quizá, un día os sorprenda con una crítica sobre ella. Quién sabe.

Puntuación final: 8/10

Sobre asesinarse

Se metió en la cama cuando todavía tenía las manos y la ropa manchadas de su sangre invisible. Si él, que no había hecho nada malo, había acabado muerto en vida por su culpa, ella tenía que declararse asesina. Y en el juicio personal que iba a hacerse aquella noche, no tendría más que alegar en su defensa, que ella nunca supo (ah, que nadie lo sabe) qué iba a pasar después.

Se arropó con la colcha hasta la nariz y deseó con fuerza dejar de llorar, calmar su respiración. Cogió aire de una manera exagerada, como si respirase hasta por la piel, para intentar llenar los pulmones y que se le pasase el sofoco. Una vez controlado el ritmo de su respiración, habló sin decir nada con su corazón. Quería que se le pasase la taquicardia que le daba intensas punzadas en el lado izquierdo del pecho, y quería que se le pasase de inmediato. "Cállate. Que te calles". Fue calmándolo, usando como último recurso la amenaza de muerte, y al final le dijo que no hacía falta que siguiera bombeando sangre. Que quería que parase las sístoles y las diástoles, "pero hazlo poco a poco, mientras duermo". Y así, el corazón obediente, bombeando primero sesenta veces por minuto, y luego cuarenta, y luego diez, fue ahogando a la asesina de almas y de ganas de vivir, para que recibiera su merecido.

Al cabo de unas horas, sin embargo, es el puto despertador en vez de la voz de San Pedro lo que oye. Intenta levantarse, tomarse un café y subirse al mismo autobús de cada día. Pero en la parte del café se acuerda que lo único que desea es autoasesinarse, y vuelve a la cama.

Con un poco más de entrenamiento, logrará que esa rebelde máquina que sigue haciendo ruido debajo de su piel, se pare.

Ayer nos fue imposible traeros el nuevo número de EadB.
En esta semana os lo dejamos :)

QSB (9): Un Blogger, en el sentido de la palabra

¿Alguien ha echado de menos la sección más gatuna de esta casa? Pues por si las moscas, aquí traigo una nueva entrega de la sección siempre amiga de los avizados bloggeros y bloggeras: una nueva entrega del QSB. Hoy, tocando un tema tan básico como un pequeño estudio (casi) a fondo de lo que es ser un blogger, bajo mi percepción personal y oye, como pequeño experimento por si alguno de vosotros, bandido y bandida, está de acuerdo o no :)

Quiero Ser Blogger (9): Un blogger, en el sentido de la palabra
o lo que es lo mismo, en perfecto castellano

A lo largo del QSB hemos visto un montón de cosas acerca de este mundo de la net que es la Blogosfera. Hemos visto expresiones de la jerga más bloggera, hemos repartido consejos a diestro y siniestro, declarado ideales (y quien dice hemos, dice "he", pero ya conocéis vicio con el plural a veces). Sin embargo, nunca nos hemos parado a reflexionar sobre Blogger, la palabra, la expresión, la definición de la expresión "ser Blogger", y por eso, porque me parecía una buena temática para esta entrega del QSB y por que sí, basicamente, estoy aquí hoy.

La palabra Blogger viene, evidentemente, del sustantivo (no reconocido aún por la R.A.E, pero todo se andará) blog. Los blogs se crearon hace ya algunos añitos con el fin de servir a su autor para escribir anotaciones o lo que le diera la gana, en forma de cuaderno de bitácora (de ahí que bitácora sea sinónimo de blog). Sin embargo, y todos hemos sido testigos, en los últimos años el uso de los blogs se ha popularizado hasta tal punto que apareció la palabra para definirnos a los asiduos de esta red: los bloggers.

Puede que os haya mentido un poco (lo reconoooooooozco), pero ahora ya no podéis echaros atrás. No hay una regla exacta que diga cómo tiene que ser un blogger ni tampoco hay una definición para un blogger. Según lo que reza el título de este QSB, un Blogger en el sentido de la palabra es alguien que escribe un blog. Por lo demás, yo no voy a dar aquí (ni son nadie para hacerlo) la definición no escrita de qué tiene que tener un blogger para serlo.

Algunos me conocéis un poquito, a veces asomo mis intenciones de bloggera por estos lares, y sabéis que soy de las que defienden que todo aquel, tenga la edad que tenga, que escribe en un blog, es un blogger, pero claro, siempre señalo el trabajo, la paciencia y la dedicación del autor que hay detrás de un blog. Así que ahora os pregunto a vosotros: ¿qué creéis? ¿Un blogger es aquel que escribe un blog, o para ser blogger se necesita más que tener uno?

Ahí lo dejo.

Un mini QSB para felicitaros el viernes:
Feliz viernes, bandido y bandida.

... Y más cambios :)

Entre tantas ocupaciones entre semana, se me había olvidado lo que me gustaba trastear con el diseño del blog. Esta vez, se enciende la luz y vuelvo al blanco clásico de los comienzos, pero con cositas nuevas :)

- Ahora la cabecera es un banner lateral que os acompañará, junto a los enlaces más importantes, a la izquierda del blog desde arriba hasta abajo.
- Ahora, para dejar comentarios, el enlace está al final de la entrada, y no sobre el título como había estado siempre.
- He reducido los botones de las secciones, pero no os asustéis, las que no se encuentran en los botones, están en algo que había dejado de utilizar hace tiempo: las etiquetas (a la derecha, debajo del cuadro de seguidores).

Y creo que, a parte de lo puramente estético, nada más. Un buen rato entretenido que me he pasado antes de ponerme a pasar apuntes y organizar un trabajo. Y recuerda (aunque ya lo dijimos en Facebook ayer) que el nuevo número de EadB sale este domingo :)

Espero que estéis llevando la semana bien. Por mi parte nada más (por hoy).
Que os gusten los cambios en casa, bandid@s ^^

Un buen principio... de incertidumbre

Hace mucho, mucho tiempo, un matemático formuló el Principio de Incertidumbre, que venía a decir que nada puede predecirse, que nada está escrito, que siempre, siempre queda un margen de incertidumbre en el conocimiento humano.



De algún modo a mí este principio me inspira que no estamos solos. Que para todos, el margen de incertidumbre es igual. Y que todos, dentro de él, estamos juntos aun cuando nos sentimos más solos. La historia no ha terminado, así que adelante. Quizá los días malos, o grises, esos días en los que no queremos saber nada de nadie o todo nos da pereza, se queden... pero quizá no. Y con esa incertidumbrede si el día de mañana merecerá la pena o no, podemos formular un nuevo principio: sigamos, puede que todo cambie... y puede que los días que vienen, traigan esperanza.

Una buena dosis de felicidad para vosotros, bandido y bandida...
... Y mucha, mucha incertidumbre (de la buena).

¿Y esa sonrisa?

Está convencido de que todos se le quedan mirando fíjamente. Y luego, se sorprende a sí mismo pensando que todos ellos están por preguntarle de quién es ese hilo que tira de sus comisuras y le hace sonreír tanto (a pesar de que para el resto del mundo, son sólo las siete y media de la mañana). Está tan feliz, que le parece que la próxima persona con la que se cruce se parará delante de él, y le preguntará cuánto de bueno era el último chiste que le contaron porque sigue con esa cara de haber reído a carcajadas durante un buen rato sin parar. Está seguro de que todos, al mirarle, buscan los motivos de ese estado de felicidad abrumadora que pinta su cara y le da un brillo especial a sus pupilas. Contestaría, con mucho gusto, que ni chiste ni hilo que tira de sus comisuras ni nada. Que lo que pasa es que ya tiene un sitio donde refugiarse en las noches de tormenta, entre el lunar de la mejilla izquierda y la clavícula de Ella, cuando se abrazan bien fuerte. Podría responder que, por fin, ha encontrado a alguien que marca la constante (pumpum) de sus latidos. Y que desde entonces la vida le parece tan maravillosa, tan grande, tan absolutamente gigante... que no tiene en cuenta el dolor que va a producirle saber que ella, con una nota y una flor fresca sobre la mesa, le ha dejado solito en casa con su felicidad.

Vivita y miércole(s)ando, eso sí, por poco.
Si fuera por este catarro...

HUC(5): La de un villano que quería robar la Luna

¡Bandidos y bandidas! Bienvenidos, una entrega más, a la sección de cine de esta casa. Hoy, entre bichitos amarillos de pocas palabras pero muy, muy graciosos, y villanos que compiten por ver quién lleva a cabo la fechoría más malosa, os traigo un film de animación, de esos que son para pequeños y grandes.

Título: Gru, mi villano favorito.
Género: Animación.
En tres palabras: tierna, ingeniosa y divertida.
País: Estados Unidos.
Año: 2010.
Se estrenó en nuestro país: el 8 de octubre de 2010.
Reparto: Steve Carell/Florentino Fernández (Gru), Jason Segel (Vector), Russell Brand (Dr. Nefario), Will Arnett (Sr. Perkins), Kristen Wiig (Srta. Hattie), Danny McBride (Fred McDade), Miranda Cosgrove/Ana de Armas (Margo), Julie Andrews/Florentino Fernández (madre de Gru).
Sinopsis: En una urbanización de cuidados y adorables jardines, sobresale una casa negra con césped amarillento. Los vecinos ignoran que debajo de la vivienda hay un enorme escondite secreto. Allí está Gru, rodeado por un pequeño ejército de lacayos, planeando el mayor robo de toda la Historia: quiere robar la Luna. Gru es malo y disfruta siéndolo. Armado con un poderoso arsenal de rayos menguantes y congelantes, así como vehículos de combate de tierra y aire, derriba a cualquiera que se interponga en su camino. Hasta el día en que se topa con la tremenda testarudez de tres niñas huérfanas que ven algo inaudito en este oscuro personaje: un padre en potencia.

Hace un cine (viernes, 8 de octubre de 2010): Os presento, queridos bandidos y bandidas, a Gru, un malo maloso que durante mucho tiempo ha sido el villano más perverso de la industria maléfica del mundo. Ahora, con cierta edad y una carrera de fechorías a sus espaldas, Gru hace frente a la aparición de villanos más jóvenes, con más medios y que roban hasta las pirámides del mismo Antiguo Egipto. Gru, celoso y decidido a recuperar su don para hacer el mal, decide perpetrar el robo más grande de todos los tiempos: quiere robar la luna. Para ello, tendrá que enfrentarse a Véctor, un villano más joven que tiene de mascota a un tiburón y que interferirá en sus planes hasta hacer desesperar a nuestro protagonista. Véctor tiene un punto débil, eso sí, le pirran las galletas. Y por eso, Gru decide valerse de tres niñas huérfanas que van por la ciudad vendiendo dulces de su orfanato, para entrar en la guarida de Véctor. Con un único trámite de por medio: tiene que adoptarlas. A partir del momento en que las tres niñas entran en la vida de Gru, ésta cambia por completo. Tiene que compatibilizar sus fechorías con su labor de padre, seguir con su plan de robar la luna y leer cuentos por las noches, ser el más malo de los malos, mientras va a recitales de ballet... pasando por parques temáticos y trastadas varias de sus tres hijas.
Gru, mi villano favorito es una comedia estrafalaria que hará que pequeños y grandes disfruten de un buen rato en el cine (que para eso está). No puedo decir que está a la altura de otros éxitos rotundos de Pixar, pero la película se deja ver, es entretenida, te arranca alguna que otra sonrisa, y muestra que no todos los malos malísimos son tan malos al fin y al cabo. Durante todo el film, todo lo que dura el siniestro plan de Gru, pasan muchas cosas, quizá demasiadas, por lo que al salir de la sala uno no es muy capaz de recordar un momento puntual y destacado de la película, quizá porque el clímax se ha repartido entre varios momentos sin alcanzar una cumbre concreta, ni siquiera al final. Tiene, sin embargo, un atractivo en cuanto a diseño de personajes, y escenarios, una buena ambientación y animación, que la hace llamativa y que nos ayuda a que, los hechos que se nos presentan, nos entren por los ojos. Es fresca, rápida e ingeniosa.
No recomiendo verla en 3D, pues aunque la calidad mejora, no hay mucha diferencia entre verla con las gafitas, o sin ellas.
Puntuación final: 7,5/10

Ni segunda parte ni leches.

Lo siento.

Siento deciros que no traigo la segunda parte del texto que escribí ayer. Y peor, siento que muchos de los que os habéis puesto en contacto conmigo para preguntarme si era una despedida, estuvieráis en lo cierto. ¡Lo admito! ¡Ayer escribí tres extensas páginas de word que eran una despedida! Momento bajo (bajísimo, supongo) el que me tocó vivir (uno de esos días en los que no estás para historias, ya sabéis). Pero precísamente no voy a subirlo porque el momento bajo ha pasado, porque no me voy. Supongo que todos alguna vez, tenemos momentos en los que pensamos que mejor sería mandarlo todo a donde el dios de la net perdió los píxeles. Pero si este blog me importa lo suficiente como para no decir: "adiós, muy buenas" y quedarme tan a gusto, será porque no he de dejarlo.

Ahora mismo necesitaría un botón de RESET, pero de momento, voy a quedarme con las ganas de seguir aquí.

Feliz jueves, bandido y bandida.

Vidas de un blog. El blog de una vida (parte I)

ADVERTENCIA: Como este post me ha quedado bastante largo, y tengo que darle un último repaso, he decidido subirlo a trozos. El problema es que nunca aprendí a sintetizar a la hora de escribir, y claro, en estos casos sobre mi casa de la net, soy más pésima que de costumbre para resumir.

Quien de vosotros se esté preguntando a santo de qué voy a escribir esto, puede dejar de hacerlo. No sé muy bien por qué lo hago, aunque sí que he comenzado a redactarlo con un fin (doloroso fin, todo sea dicho). Ahora, tras repasarlo y taerlo aquí, el fin está menos claro en mi cabeza. Aún así, insisto, no viene a cuento de nada. Y si viene, no es momento de decíroslo (¡tomároslo como un cuento si queréis tomarlo como algo!).

Hoy me he dado cuenta de que mi horario imposible va a convertirse en un reto que voy a tener (sí o sí) que afrontar. Mi profesor de Producción periodística en nuevas tecnologías dice que este año ya somos diplomados, que tenemos que tomar conciencia de que somos periodistas, de que estamos en tercero, y de que hay sacrificios y esfuerzos que tenemos que hacer para seguir adelante. El mío, este año, será sobrevivir de lunes a miércoles con más horas en la facultad que en mi casa y, entre rato y rato, me da por pensar y pienso cosas como lo que hoy escribo. Cosas, cómo no, de esta casa de la net, de este blog.

Parte I: A propósito de un blog


Este blog nació a partir de un sueño (justo cuando estaba a punto de empezar a estudiar para conseguir otro). Mi madre siempre me dice que me paso la vida diciendo todo lo que quiero hacer y que pocas veces hago algo por conseguirlo. Crear este blog, después de algún intento frustrado de crear otros, fue una de esas cosas que hice para conseguir algo, aunque yo por entonces, como todo el que empieza, no sabía bien qué quería conseguir. De momento me encontré con un sitio donde colgar aquello que escribía cuando estaba asolas con mis pensamientos y mi sueño (ese sí, de verdad) de ser escritora. Tenía un sitio donde expresar aquello que me apetecía, y me sentía muy bien haciéndolo. Éramos mi blog y yo, y aquellos que, poco a poco, alguna que otra vez, nos hacéis compañía.

Mi blog es mío y tan mío es, que lo creé en secreto. Ni mis amigos, que tantas cosas han compartido conmigo; ni la gente de mi familia o las personas más cercanas a mi entorno sabían de él. Eso es algo que hoy puedo decir que sigue siendo así. Sí, mi madre sabe que escribo un blog, y que trabajo en una revista, que hay gente que lee y comenta, que tengo una vida dentro de este universo que es la net. Creo que mi hermana también lo sabe, y puede que alguien más que me conoce lo lea en secreto sin haber dicho palabra. Nunca me he planteado si al decidir callarme su existencia estaba engañando a alguien, porque nunca creí hacerlo (¿quién no ha escrito un diario personal y lo guardaba con ése candadito enano muy receloso de que su hermano no lo abriera?). Siempre hemos sido mi blog y yo. Nadie más. Y justo por eso, durante este tiempo, me he sentido tan bien haciendo que creciera.

Un lugar donde escaparme, donde poder escribir más allá de cualquier cosa. Este blog encierra tantas cosas que cualquiera que me conozca puede leer entre líneas... Ni lo imagináis. En este blog he amado, he abandonado, he perseguido y luchado, he llorado, he pataleado, he reído, he vivido experiencias inolvidables, he sentido cosas que nunca había sentido, he conocido... Siempre intentando que la famosa delgada línea no nos mezclara demasiado. Un blog personal sí, pero no hasta el aburrimiento. Y una vida, la mía, que a veces he expresado en algún cuento y que otras veces, en otros cuentos, nada tenía que ver con la realidad que yo, ésa que se presentaba como ciber nada, he vivido durante este tiempo. Eso sí, ha habido veces (vosotros lo sabéis) que he escrito días y días de mi existencia sin tapujos, que para algo estaban las teclas...

Exagerada me llamarán todos los que crean que hiperboleo diciendo que este sitio es como un brazo o una pierna. Que habrá gente que piense que me "estoy tirando el rollo" cuando digo que podría vivir perfectamente sin él, pero que ya no sería lo mismo, ya lo sé. Pero lo importante es lo que siento yo al estar aquí, al escribirlo, al echar la vista atrás y ver lo que hemos crecido juntos, lo que nos ha enseñado nuestra andanza por la net. Mi blog y yo, solitos los dos. Y a veces (o siempre), vosotros.

(fin de la primera parte).

Seguramente los jueves y los viernes sean los días en los que aparezca por la net, así que quizá mañana os traiga la continuación de este post raruno, y si después de haber discutido con mi almohada sobre por qué narices escribo esto, deduzco por qué lo he escrito realmente, puede que os lo cuente. Hasta entonces, me recupero de este inicio de curso.

Buenas noches, bandido y bandida.

El año que viene, una estrategia mejor

En enero vio por primera vez a esa muchachita de piernas largas que vestía con un jersey azul y una bufanda tan larga que le servía, además de para cubrir garganta, para proteger su cabeza y sus orejas del frío.
Se pasó todo febrero siguiéndola de un lado a otro pero sin reunir el valor suficiente para hablar con ella.
A primeros de marzo, aún no la había hablado, pero se dio cuenta de que, con la primavera, ella ya no necesitaba el jersey azul, y que por eso se ponía unas camisetas que (si se daba la suerte de que tuviera que estirar mucho los brazos) mostraban su ombligo. Pasó el resto del mes imaginándoselo, tan redondito...
En abril se hizo amigo de su mejor amiga para acercarse a ella. La conoció vía Facebook diciendo que eran antiguos compañeros de colegio, pero la jugada le salió rana. La chica del jersey azul (ahora del ombligo) no había ido al mismo colegio que ella.
Con los exámenes de mayo se sentaba frente a ella en la biblioteca. Escuchaba los ecos de la música que salía de sus cascos, y la veía tamborilear con las uñas y el bolígrafo sobre la mesa. Algunos, la miraban mal por eso. A él le parecía adorable.
Durante gran parte de junio, no la vio. Algo pudo averiguar, siempre por terceras personas, de que se había ido al extranjero. Quizá a prender otra lengua.
En julio el calor era insoportable. La amiga simpática de la chica del jersey (y del ombligo), hablaba con él más tiempo que con nadie. "Ésta se está pillando". "A mí, quien me mola es su amiga". "Ya, pero... ¿se lo has dicho?"
En agosto fue él quien se largó. Un mes lejos de casa le iría bien para preparar una estrategia más efectiva y mejor que la del curso anterior.
En septiembre volvió a las clases. Volvió él y volvió ella, de Londres, con un inglesito rubio, alto y de ojos claros, que ni papa de castellano.
En octubre, él quería morirse. O matarles a los dos.

Bienvenidos a octubre, bandido y bandida :)