Helado y fresas

Mmmmmm...

Echadle un vistazo a mi menú de domingo estudiantil
mientras yo me voy de farra con Galdós y compañía para hacer mañana
un examen de Movimientos Literarios de rechupete (parecido al de la imagen)

Entre otras cosas, por fin tengo Photoshop *.*

Un lugar donde perderme

Reconozco que hoy, pasadas ya 48 horas de haber hecho ese examen de Economía que acabó como el mayor rosario de la aurora en la historia de todos los exámenes de Economía que se habían hecho antes en la Facultad de Ciencias de la Información, puedo hablar libremente de que he aceptado que soy de letras y que por muy fácil que sea la Economía, siguen siendo números que detesto desde los doce años, y no voy a entenderla jamás. Y no pienso que me quede más remedio que comprenderla, pienso que voy a empollármelo todo de memoria, como cuando aprendíamos las cosas en el cole, y lo soltaré el día del examen quedándome muy satisfecha, porque sé que si apruebo este curso, no tendré que volver a enfrentarme a ella (plan de estudios revisado, creedme).

El caso es que de todos los pensamientos que se me pasaron el día previo al examen y el día del examen propiamente dicho, hubo uno que aún hoy está residiendo en mi cabeza. ¿Alguna vez habéis pensado qué sitio sería el ideal para perderos? En alguna ocasión siempre hemos dicho eso de "me gustaría desaparecer del mapa" o eso de "me iría a cualquier lado y ojalá no me encontraran", pero nunca sabemos qué sitio es ese. Damos por sentado, eso seguro, que el motivo principal por el que nos vamos a perder no estará el lugar en el que vamos a parar, y yo creo que nuestra mente humana se lo imagina, más que como un sitio físico que existe, un lugar tan alejado de nuestra vida del día a día, que nuestros problemas no existan. Me he dado cuenta que, vayamos a donde vayamos, lo primero que nos vamos a llevar es a nosotros, así que supongo que aquí o en ese sitio supuestamente ideal, tendremos una Economía que aprobar si queremos sacarnos la carrera o que el motivo en cuestión seguirá ahí. ¿Qué haremos entonces? Enfrentarlo, como dignos bandidos espartanos de Lorénidas, y que no se diga, joder.

También reconozco que estudiar Movimientos Literarios es muuuuucho, pero que muuuuucho más agradable que estudiar Economía. Y por eso, he aquí la reflexión del día. Reflexiones a parte, hoy empieza la Feria del Libro, y ese sí que es un buen sitio para perderse, ¿a que sí?

Hablando de bandidos espartanos de Lorénidas, ¿os habéis fijado que nos faltan 10 para ser 500? Esto es requetealucinante. Bienvenidos a los nuevos que ya estáis a bordo.

¿Cómo es el sitio donde tú te perderías?

Listoteca (Piloto): Cosas que he aprendido en la net

Inauguro la sección de Listoteca con esta entrada que escribí en mayo del año pasado :)

Atención: La palabra listoteca no existe en la R.A.E. y ha sido inventada por mí para esta sección :) Proviene de la palabra lista (relación de personas o cosas) y el griego theke (caja o o depósito). Es, por tanto, una sección donde elaboraré listas de cosas.

1.
He aprendido que levantar un blog desde cero no es cosa de un día. Recuerdo que mis primeras entradas no sólo eran poco leídas y poco comentadas, sino que no sabía qué narices estaba haciendo yo en este mundillo si no me estaba interesando ni a mí lo que escribía. Luego instalé un marcador de visitas, y me di cuenta que quizá más gente de la que hacía acto de presencia leía, por lo que seguí escribiendo. Después, bueno, los que lleváis un tiempo por aquí lo sabéis, empecé a escribir porque me daba la gana y porque me gustaba, y si encima tenía algún que otro lector, mejor que mejor.

2. He aprendido que si alguien escribe algo y se sienta a esperar que otros álguienes (toma palabra) comenten lo que ha escrito, nadie comentará. La net y la blogosfera exige un poco de bidireccionalidad. Una relación entre lector y blogger.

3. He aprendido que es posible que si tú no comentas, nadie te comente, pero también he aprendido que hay gente que aunque te pases de uvas a peras por su casa o aunque tú no respondas a todos sus comentarios, siguen ahí porque les gusta lo que les ofreces, véase el ejemplo de las personitas, bandidos y bandidas, de esta casa virtual, que aun después de mis idas de olla y de mis escasas visitas y/o comentarios, siguen pasándose por aquí :) Qué bueena gente son, leñes >//<

4. He aprendido que siempre aparece un rastrojo del mal bloggeo que se propone hacerte la vida imposible. Bueno, corrijo, no siempre, hay gente a la que no le pasa. Ya sea por medio del plagio o gracias a anónimos desagradables, muchas veces te dan ganas de mandarlo todo a la mierda.

5. He aprendido que las veces en que te dan ganas de mandarlo todo a la mierda son infinitamente menos que las veces en las que te sientes orgulloso de permanecer aquí. Y es que cuanto más tiempo tiene uno una casa virtual, más cariño se le coge, más cuesta dejarla y menos cuesta postear, aunque sean tonterías y garabatos como los que publico yo de vez en cuando.

6. He aprendido que hay gente como yo detrás de sus pantallas que tienen gustos similares, a los que les apasiona escribir y a los que les gusta mucho el cine. Y, por tanto, he aprendido que la blogosfera es un lugar de intercambio de material propio (y material ajeno cuando hablamos de libros) que te da la oportunidad de acercarte a personaes de otros puntos de la geografía a raíz de tener unos gustos comunes.

7. He aprendido que todas las iniciativas que empiezas porque crees que van a ser un éxito, pueden ser un rotundo fracaso, pero que no por ello hay que sentirse mal o dejar de tener espíritu algo suicida y emprendedor. Porque hay otras que salen bien y que te hacen sentir orgulloso de ellas, y decir "bendito el día en que se me ocurrió..."

8. He aprendido a utilizar las redes sociales, a las que no pertenezco de manera personal (veeengaaa, llamadme desfasada!!). Gracias a Laura Roca y a El alfabeto de Babel (una de esas iniciativas que empecé y que, de momento, está saliendo bien), he aprendido a utilizar el Twitter y el Facebook. Y yo que creí que nunca me metería en ese universo...

9. He aprendido que incluso en esta entrada, en la 293 de esta casa virtual, sigo posteando con las mismas ganas que hace casi dos años, y eso me gusta, porque yo normalmente era bastante inconstante en todo lo que hacía, y con este blog me puse seria y por aquí seguimos, sobreviviendo.

10. He aprendido que pudiendo hablar de política, de actualidad o de economía, como buena periodista en ciernes que soy, hablo de cosas que aprendo en la net, de mi vida y de todas y cada una de las cosas que se me pasan por la cabeza. Y gracias a que he aprendido eso me he dado cuenta de la verdadera esencia de un blog: el autor tiene que estar contento con lo que escribe, y una servidora lo está.

11. He aprendido a utilizar el lenguaje HTML para editar las plantillas de los blogs. Es verdad que el diseño de esta casa virtual no tiene mucho misterio, pero varias veces me he puesto a experimentar con el de El alfabeto y casi me lo he cargado del todo. Suerte que las teclas de Ctrl + Z siempre están a mano.

12. He aprendido a utilizar programas de edición de audio mucho antes de que en mi carrera me lo enseñaran. Porque quería grabar podcast para esta casa y para ello tenía que aprender. He aprendido, por tanto, que cuando quieres algo, tienes que sacarte tú mismo las castañas de fuego.

13. He aprendido que cada día me gusta más lo que hago por estos lares, y que si algún día he de irme, me iré orgullosa de que estuve muchísimo tiempo haciendo lo que más me gustaba: clicar y clicar y perderme clicando y bloggeando y en la net.

Y estas son algunas de las cosas que he aprendido en la net y la blogosfera desde que esta humilde morada abrió sus puertas. ¿Habéis aprendido algo vosotros? Sería chulo que me lo comentaráis también :)

Namasté :)

Pum Pum

Hacía tanto tiempo que estaba enamorada de la realidad, que ya había dejado de desayunar mentiras. No notaba ya que con cada latido, esa máquina compleja que se escondía tras sus costillas, dolía. Porque llevaba un tiempo sintiendo que su pasatiempo favorito era vivir y la risa, y había abandonado la calidez que la ginebra traía a su cuerpo con cada trago que abrasaba su garganta. Todo gracias a un tiempo en el que las princesas no eran zorras de burdel, sino princesas de verdad. Las hadas no mentían, o eso le parecía a ella, cuando en los cuentos se relataban momentos en los que el estómago de la damisela estaba lleno de insectos parecidos a las mariposas (o quizá fueron hormigas) que gritaban su nombre. No se abandonaba a sí misma, porque no se sentía ya abandonada por los demás. ¿Entonces por qué en esa bañera con patas se sintió en un ataúd? La procesión se lleva por dentro, que es lo que dicen. Y es que sabía que cuando él, motivo de sus hormigueos, cuentista de historias de hadas, señor del buen amor, volviera del trabajo, todo daría un drástico giro. Para siempre. Porque ya estaba cansada de sufrir.

Hoy os regalo unas letras, bandido y bandida,
porque del examen de Economía prefiero no hablar.

Hoy día, hace 21 años...

... asomé mi cabecita a este mundo.
No existía la net como ahora, si no seguro que hubiera venido a daros la murga diciendo algo así como HE NACIDO!!

Gracias por todos las felicitaciones que me he encontrado en mi gmail esta mañana.
Sois geniales, bandidos y bandidas.

No siento pasar el tiempo

Me he bebido mi café de esta mañana mientras el hombre que pone las calles, ponía las calles. He visto desde mi terraza, con los dedos fríos dándome pinchazos, intentando contagiarse del vapor ardiendo que salía del vaso, cómo la mujer que enciende las farolas, encendía las farolas. Me he despertado echándote tanto de menos que no sabía muy bien si tomarme el café y ponerme en marcha, o quedarme durmiendo en la cama para el resto del día. He pensado en lo que tú querrías y me he dado cuenta que tenía que tomarme el café. He salido a la terraza a ver cómo este Madrid que es gris desde tu marcha, despertaba. La Gran Vía se ponía guapa para flirtrear la hora de la comida. Dicen que la Puerta del Sol se ha puesto celosa y que el Retiro está triste desde que tú no lo paseas en tu bicicleta los domingos por la mañana. Ya no crecen más árboles allí, porque todos los que plantan se secan. Me he bebido mi café mientras las primeras malas noticias del día salían de la radio, aunque esta vez no fueras tú quien lo preparase en esa cafetera a rosca en la que tarda 20 minutos en salir. Mi café es de bote, artificial y con conservantes, como mis ganas de vivir. Como las cenas de todos los días y los desayunos. Como mi amor en lata, donde se quedará hasta que mi corazón abra sus puertas y se acabe su cierre por reformas. Te echo tanto de menos que no siento pasar el tiempo, pero sigo adelante porque sé que detrás del hombre que pone las calles y detrás de la mujer que enciende las farolas estás tú... Porque eres tú el que le dice a La Gran Vía lo guapa que está y que flirtree con Callao para entretener mis mañanas. Y sé que son tus ganas de hacernos a todos soportable tu ausencia, las que me despiertan con el viento antes de que salga el sol, y me dicen que continúe cumpliendo los sueños que un día planeamos juntos. No quiero fallarte, pero con cada café te echo más de menos, que lo sepas.

Hasta las entrañas me aplauden

Como todo lo que realmente merece la pena en este mundo de locos, él llegó como algo inesperado. Justo cuando parecía que mi destino padecía de un virus incurable. Mocoso, con ganas de mimos y de nada, de repente apareció alguien que decidió enredar el hilo de mi vida. Lo enredó para bien, y no miento si digo que me da miedo todo. Me siento vulnerable a cada beso que recibo, a cada sonrisa que comparto y a cada ilusión que deposito, granito a granito, en el bote de los momentos que pienso cerrar al vacío porque, dure lo que dure, creo que conservaré un buen recuerdo. Hoy me da la impresión de que he nacido conociendo su cara y me he pasado todos estos años de desengaños y pasados ya olvidados, deseando verla aparecer a lo lejos. Como cuando cruzas una mirada con alguien y sabes, automáticamente, que en el próximo encuentro se convertirá en Alguien (con A mayúscula) para ti. Y cada vez que estoy con él, hasta las entrañas me aplauden. Ambos hemos sufrido, y el pasado nos ha hecho moratones que sombrean nuestra piel, pero quizá nos la curemos a base de caricias o lametones, y quizá aprendamos de los errores del pasado y estemos asistiendo, sin saberlo, al comienzo de algo que puede llegar a calificarse de perfecto. Los comienzos son tiernos cuando queman la piel hasta llegar a nuestro "por dentro", y sin embargo, no duelen.

Claro que, ningún comienzo duele. Por eso es el comienzo de algo.

¿Has leído tú el comienzo de El Proyecto?
Espero, bandido y bandida, que hayáis empezado la semana con buen pie.

Siempre fui un desastre

y cuando tú me lo echabas en cara, yo lo reconocía.

Intenté matar mis pecados y mis errores, maquillarlos de descuido y desvarío transitorio, alegando que el caos formaba parte de mí como mi hígado o mi páncreas. Pero ya sabes, tú que participaste como testigo y principal agredido en el juicio que tuve contra mi razón, que la inconstancia era uno de los platos fuertes en el menú de nuestro cada día, y que solía aderezar las penas con whisky de Malta con hielo cuando creía que los problemas desaparecen a la vez que me ponía un vestido bonito. Ya se sabe que la mezcla de penas de amor y alcohol era tóxica y casi mortal, y por eso la fiscalía me condenó a varios años de trabajos para la comunidad, pero que sepas también, que desde que te marchaste sólo bebo cerveza rubia para acordarme de tu pelo, y que los días en arresto domiciliario me los paso sentada al teclado intentando justificar con cuentos absurdos por qué fue tan incompatible la forma que yo tenía de entender mi vida, con la que tú tenías de entender el amor.

No fue fácil, ¿sabes? Reconozco que han pasado seis lunas llenas desde que te fuiste y es ahora cuando me voy haciendo un poco a la idea. Poco a poco, siendo socia VIP en el videoclub de debajo de casa, y con cubos de helado de galleta como los que tu me hacías, pero que ahora compro en el Día, conseguí sobrevivir a la condena que supuso perderte por mi cabeza loca.

Hoy quiero que sepas que eso de que "de los errores se aprende" me parece una falacia, y que aunque sigo en mis trece (ya sabes, por las buenas o por las mías) siento que todos y cada uno de los besos que nos dimos son poesía. Que cuando empiezo a pensar en tus pecados (que tú también la cagaste a veces), sólo me acuerdo de la lujuria de por las noches, y de la pereza de los buenos días. Que sé que no dominguearemos los lunes cuando la luz nos despierte, y que posiblemente tú hayas encontrado a ese ser nada caótico y perfecto que esperabas encontrar en mí. Y aunque el mundo se ha pintado de un color ligeramente gris en este tiempo, me he comprado unas gafas con la lente rosa para seguir con mis películas, mi helado y la cerveza rubia, hasta que llegue alguien que acepte mi caos tal y como es. Y si no llega, da igual, nadie ha pedido nada. Ni siquiera te he pedido que vuelvas.

Mi mamá me ama

Eres la persona más grande que conozco y que conoceré.
Me has dado la vida y me has enseñado a vivirla.
Has sacrificado tus sueños, porque yo pueda cumplir los míos.
Y sé que siempre, pase lo que pase, estarás ahí.

Feliz día. Todas las palabras son pequeñas para ti.