Charada



- Te mentí. Me llamo Adam.
- ¿Adam? ¡Cómo  puedes haber cambiado cuatro veces de nombre en dos días!
- Lo sé, entiendo que no me creas, Regi...
- No, lo peor es que te creo. Te creo y te quiero Adam.
- Ya me lo dijiste.
- No, te dije "te quiero Álex"


¿Alguien ha visto Charada?
Audrey Hepburn y Cary Grant hacen una pareja de oro en esa película.
Echo de menos esto. Volveré :)

Sobre Babel:

Si ganas...

... este 2010 leerás por narices :)



Celebra la navidad con El alfabeto de Babel y participa en la Liga Navideña.


Escuchando: "Cuando aprendí a tragar fuego, el circo ya se había ido de Albacete a Nueva York. El elefante está ciego, el domador malherido, ¿quién ha mentido, mi amor? La canción que estoy cantando empieza en otras canciones y acaba en un hospital. ¿Por qué me sigo jugando la vida a pares o nones por Fulanita de Tal? Cuando el flautista de Hamelín sacó un ratón de su bombín, Polichinela se fugó con Arlequín.
Hay mariposas de arrabal que nunca aprenden a volar, vinagre y rosas a la hora de cenar"
Joaquín Sabina

Adelante, Ana... Hazlo...


Al fin y al cabo, ¿quién te va a echar de menos?

Desde aquella altura en el ático los colores de la ciudad se observaban diferentes. Los rojos parecían más rojos. Todo se relacionaba con la desdicha, la sangre y la muerte. A Ana, que estaba pegada a la barandilla que separa la lujosa terraza del ático del Abismo, le temblaban las piernas y el alma. Había un grupo de gente amontonado justo debajo de sus pies, a metros y metros de distancia.

Está loca.
¿Es que piensa saltar?
¡Que alguien llame a la policía!

Para ella todos eran ajenos. Todo el mundo elucubraba sobre su pérdida de razón y no se daban cuenta de que lo que había perdido no era la cabeza, sino la esperanza. Su falda ondeaba en sus rodillas, como una bandera clavada en territorio enemigo, como su vida en un mundo que había dejado de tener sentido quién sabe aún por qué. Todo se tambaleaba. Todo moría en segundos, se marchitaba.

Adelante, Ana... Hazlo...

Una vocecilla interior murmuraba. Era extraño porque juró que era la misma que le decía "eres demasiado cobarde para saltar". ¿Y qué era esa vocecilla sino la parte loca de su desdicha?
- No tienes por qué hacerlo...- una voz real, de una persona real, murmuró entonces tras ella- Siempre hay motivos que nos demuestran que vale la pena vivir...
Al girar la cabeza para mirar a la persona que había tras ella, supo que su presencia había aplastado y reducido a la nada a las endemoniadas vocecitas interiores que se empeñaban en destruirla desde sí misma.
Sonrió un poco.

Y es que él salvó su vida. En todos los sentidos en los que se puede salvar a alguien.

En Babel empieza la Liga Navideña CLICLICLICLICLIC

Biip biip



Io voglio fare l'amore con te il resto della mia vita.

La chica del casino

Y al fin y al cabo, ¿quién era ella? Una chica a la que conociste una noche en un casino, sí. Con su mirada intensa y su pelo rubio, ¿recuerdas? Dijiste que era tu amuleto. Gracias a ella ganaste en la ruleta, en las tragaperras y al 21 black jack. Ganabas todo, perdías vida. Te consumías entre sus dedos decorados con aquella manicura francesa. Según os daban fichas, ella las cambiaba por metálico para pedir un Dry Martini (con aceitunita y todo, pero sólo uno, ya sabes... ibáis a medias). Te ofreció una experiencia como ninguna en el lavabo. Pum. Pum. Y en vez de dejarte ver su lencería fina (fina, fina), te ofreció un espejo y polvo blanco. Llevabas tiempo desenganchado pero con tu chica del casino parecía todo tan fácil.

Con ella (que, ¿cómo dijo que se llamaba? Ni lo recuerdas) apostaste todo al negro y salió rojo a una hora en la que ambos estabáis tan borrachos que ni siquiera os importó perder y ahora tú, tonto confiado, lloras porque se marchó después de que la diversión acabara. ¿Esperabas un amor eterno? ¿Una boda fruto de la borrachera? Ella no era para ti por mucho que tú te empeñes en que érais almas gemelas. Con lengua de serpiente te hechizó y con los pasos delicados de una bailarina se marchó de tu vida si hacer ruido al salir. Cuando te quisiste dar cuenta ya no estaba. Ni ella, ni lo poco que os quedara de aquella noche en el casino  (ni siquiera el último gramo de polvo blanco, para terminar de hundirte). Y sigues esperándola, aun a sabiendas de que no va a volver. ¿Crees que deberían inventar una terapia para desintoxicar el corazón

Ya es mío


Lo están viendo en directo, bandido y bandida.

Por fin (porfinporfinporfin) es mío.
Que quede constancia que LorenaGB tuvo en sus manos el nuevo CD del Maestro Sabina el día 18 de noviembre de 2009 a las 22:02

(Y se acostará tarde, posiblemente, por escucharlo)

Tú que estás ahí y los ves...

... ¿crees que su amante le mandará un ramo de rosas rojas mañana por la mañana?

Yo creo que no. Se marchará de puntillas para no hacer ruido, cerrará la puerta tras él con delicadeza y no volverá. Al despertar, ella pensará que todo ha sido un sueño y que en realidad él no existía. Se inventará que era un duende y que, por arte de magia (de qué si no) ha desaparecido. Pero en el fondo sabrá que aquel que hoy la cubre de caricias es de carne y hueso, pero se hará a la idea y decidirá no volver a verle más. No llorará en ningún momento, porque sabe que la alegría es, aunque más difícil, más bella que la tristeza. Y sabiendo que todos (ridículos mortales) estamos de paso en este mundo, decidirá sonreírle a la vida y vivir. Porque una cosa es ser mortal y otra distinta es no querer vivir. Habrá más amantes, más caricias, más ramos de rosas rojas por la mañana, tampoco hay que dramatizar más de lo extrictamente necesario.

Y un día, cuando camine por la calle, se encontrará con su duende.

- Te quiero- dirá él.
- ¿Tanto como para marcharte de nuevo?

No se fía.

EadB Informa:
Resolvimos el problema de la plantilla del blog de El alfabeto de Babel
y ya podéis dejar vuestros comentarios allí
.
Desde aquí, muchas gracias a Hollie A. Deschanel, que nos avisó de la rotura de la plantilla ^^
clic

El secreto

- Hola.
- Hola.
- ¿Se lo has dicho ya?
- Aún no.
- ¿Quieres decir que aún no saben nada?
- Algo saben…
- Pero porque sospechan.
- Supongo.
- Entiendo… Siempre me toca entender.
- ¿Qué? No es fácil.
- Deja que se lo diga yo entonces. Es fácil para mí.
- No. No soy ninguna cobarde.
- No he dicho que lo seas. A veces se me olvida que no es tan fácil de comprender para los demás.
- Quizá esta noche, después de las clases, se lo diga.
- ¿Quizá?
- Sí, quizá.
- Está bien. ¿Y cómo te ha ido el día?
- Pues…

La conversación se alargó como siempre inevitablemente. Inevitable, digo, porque ninguno de los dos quería parar. Llevaban ya, entre pausas y días, un millón y medio de horas hablando… quizá no tanto, pero el tiempo era lo de menos. Si se alargaba cuando no hablaban y se hacía corto durante la conversación, era traidor, tiempo traicionero; si se alargaba o se condensaba a placer, convirtiéndolos en esclavos, ¿por qué tenerlo en cuenta? A los traidores no se les tiene en cuenta.

Tengo tantas ganas...

... de sacarte una foto...

De encerrar tu sonrisa en un carrete de los viejos (quizá en blanco y negro, donde tus dientes son más blancos) y meterme al cuarto oscuro de luz roja (pasión) para tirarte en revelador y ver cómo poquito a poquito, amor, tú apareces. Luego al fijador, para que el momento especial capturado por mi cámara quede congelado y no puedas escaparte (nunca, nunca) y por último te tenderé para que te de el aire. Te quedarás escurriendo (las penas y el miedo) en un barreño. Gota a gota. Poco a poco. Chop, chop. Mejor déjame sacarte dos, imagínate que sin querer (ya sabes, patosa de mí) abro el carrete (y las piernas) con algo de luz y tu sonrisa (esto nuestro, lo tuyo y lo mío) se vela. Se diluye. Desaparece.

No lo busques debajo de la cama...


El Nº3 de El alfabeto de Babel está aquí y te está esperando ^^

Día gris gris en Madrid hoy. El otoño, aunque algunos queramos resistirnos, ha llegado.
Mientras, yo sigo con el Proyecto y haciendo experimentos con Paint Shop Pro.

Estos son los últimos (si haces clic se ven a tamaño real):
Vale, este de arriba es un poco de coña xD




Me despido escuchando The Beatles y deseandoos un feliz sábado.
Sonrían, bandido y bandida.

tres cero cero cero cero


:)

Algún día te contaré el cuento...

... del payaso de circo que se enamoró de una bailarina.

Me he quedado dormida esta mañana. Creo que le pegué tan fuerte a mi despertador las cincuenta veces que sonó que decidió enfadarse conmigo y no volver a avisarme. Es tarde para ir a cualquier clase y me da cosa estar en casa un jueves a estas horas... no me sentía así desde que me escapé del instituto para no dar una clase de latín.

En la imagen, mis primeros experimentos con Paint Shop Pro, que viene siendo como el Photoshop, creo. Yo sabía utilzar una versión no hace mucho, pero ahora me está costando un poquito más con la versión nueva... cuestión de práctica, supongo :) Pronto actualizaré el Deviantart, que lo tengo un poco abandonado [clic]

El día 14 estará disponible el número 3 de El alfabeto de Babel [clic]
Y se te acaba el plazo para participar en el II Concurso de Relatos.

CLIC para escuchar algo que os pondrá las pilas ^^

Sed felices, bandido y bandida!

¿Qué está pasando?

Un día, en el Congreso de los Diputados...








Sean muy felices... háganme el favor!

Me encantó verte dormir

Tus párpados temblaban, señal de que estabas teniendo un sueño ligero. El sueño de quien no se abandona del todo a los brazos de Morfeo, pero que está tan cansado (aburrido, quizá) que no puede evitar que sus párpados se unan. Y ahí estabas. Con tu respiración sosegada y lenta, como respira aquel al que no le preocupa nada. Tibio, con cara de niño grande. De vez en cuando suspirabas sin darte cuenta y, de nuevo, tu respiración volvía a la tranquilidad inicial. Yo tenía la sensación de que si me quedaba mirándote fijamente podría llegar a leer tus sueños. Pero no tus sueños de ser, quizá, futbolista de éxito, no. Tus sueños más íntimos, esos que no sabe nadie, que por no saber no sabes ni tú. Te picó la oreja en algún momento y, arrugando la nariz y sin abrir los ojos, la rozaste. No la llegaste ni a rascar. A veces las comisuras de tus labios se tensaban y parecía que estabas sonriendo. Nada más lejos de la realidad, quizá estabas molesto. Quizá tu subconsciente, perdido entre las marañas del sueño, se estaba dando cuenta de que yo, aquella chica de azul a la que no conoces de nada, tenía los ojos clavados en ti y sonreía al mirarte sin importarle quién la mirara a ella. Quizá tu subconsciente te estaba chivando que aquella chica, en su cabeza, estaba escribiendo un cuento que llevaría tu nombre.

Como no sé tu nombre,
te bautizaré como "el chico que dormía en el metro".
Este cuento, de todas formas, es para ti. Estés donde estés,
espero que hayas llegado a tu destino y que no te hayas pasado de parada.


Me encantó verte dormir.

De lo que hago en los días de fiesta

Hoy tengo la suerte de que para mí no es lunes. Sigue siendo un día de fin de semana, algo así como un domingo que no es domingo, que se disfraza de un día sin nombre para que yo me dedique a lo que suelo dedicarme en los días de fiesta.

Y es que, por estudiar en Madrid, hoy no tengo que ir a la facultad. Hoy quería levantarme pronto, maquetar el número3 de la revista ahora que tengo todo el material junto y dedicarme a trastear un poco con el PC. Quería escribir también, ya sabéis que hay una idea que no se parece a ninguna otra, que se está gestando en mi cabeza. Y quería aprovechar para hacerle algo ricorico de comer a mi madre (sí porque, desde aquella entrada en que dije que quizá quemaría mi casa al cocinar, he hecho mis progresos, aunque reconozco que es un alivio no vivir sola en estos casos).

No me he levantado pronto, pero he maquetado el número3 hasta la página 7. No he escrito aún pero es porque quiero documentarme bien, ya que la novela (bueno, no la llamaré novela aún la llamaré Proyecto) no está ambientada en nuestra época. Así que he estado visitando webs y enciclopedias en la red que hablen de dicha época para intentar ser lo más fiel posible. Lo de la comida para mi madre marcha viento en popa, creo que unos gnocis le estarán ricos con salsa de tomate a lo GB y con fundamento, oiga!

Hace poco intenté comenzar con una etapa de madurez existencial y artística. Pero me di cuenta que a esas etapas no se entra porque uno quiere. Se entra cuando se entra y yo de momento, seguiré siendo igual de niñAdulta que siempre y mi madurez artística se traducirá (sidiosquiere) en un Proyecto en el que tengo bastantes esperanzas puestas, acabado.

Acompaño este texto de un buen café con leche y un desayuno especial para vosotros. No me tengáis envidia porque hoy sea día de fiesta para mí porque mañana, cuando vosotros hayáis cogido el ritmo de la semana, para mí será lunes.

Feliz undíaquenoeslunesinocasidomingoperotampoco :)

Abbey

La ciudad por la noche era un conjunto de luces, sombras y destellos que hacían que el alma y el cuerpo, pasados de whisky de Jaime, se volvieran melancólicos.
Se había subido al ático, en lo más alto del rascacielos de su oficina en La City y mientras se perdía en cada luz y en cada sombra, recordaba a Abbey.
Conoció a Abbey recién llegado a Londres, por designios del destino. Ella apareció en su vida, con su madura dulzura y su personalidad enigmática, cuando ya Jaime no esperaba a nadie. Gracias a ella, él aprendió inglés y gracias a él; ella, español. Se habían convertido en la pareja más graciosa de toda la ciudad. Él a sus treinta y tantos y ella ya casi entrando en el abismo de los cincuenta, en el cine, en el teatro, en los restaurantes, en el puerto, en el London Eye, en barco por el Támesis... Sorprendentemente y a los pocos meses, lejos de todo lo que Jaime pudiera esperar... lejos de todo lo que se pudiera esperar cualquiera, Abby le dejó. Le abandonó.
Y ahora él, mirando esa ciudad por donde ellos paseaban con las miradas de todos clavadas en sus nucas (y qué divertido era) desde lo alto... siente que la echa de menos. Siente tentaciones de tirarse ático abajo.

¿Cuánto medirá el corazón por el que estaríamos dispuestos a dar la vida?
Nosotros morimos, pero esa persona vive.
Renacemos.

El Proceso

Proceso de elaboración previa y escritura de una novela:

Me siento delante de la hoja en blanco y me pregunto, ¿qué hacemos, Lorena?

Nada que no sea escribir. Lorena escribiendo una novela es el puto caos. No hace fichas de sus personajes, no elabora un borrador previo de sus capítulos. Se sienta y escribe. Atrás quedaron los tiempos en los que tomaba notas de todo (y ella que se pensaba, a sus doce o trece años, que lo seguiría haciendo toda la vida). No elabora un horario rígido para escibir un poco cada día, no se marca objetivos a cumplir cada vez que continúa. Escribe, deja que las cosas sucedan, que los personajes se den vida así mismos, que los capítulos surjan...

... Y así le va de bien (siiii, que da gusto).

Pero una buena amiga chicagato le dijo una vez "a escribir se aprende escribiendo" y ella siente que, con sus borrones de veinte páginas, aprende un poquito más cada día.

Y es que se pasa la vida diciendo que quiere ser escritora, "La niña, ya sabe, que dice que quiere escribir pero lo único que hace son borrones de veinte páginas" y luego no es capaz siquiera de acabar nada de lo que empieza. Lo constante que es para algunas cosas y lo inconstante que es para otras. Nunca ha pensado "quizá no valgo" siempre ha pensado "esto no me vale".

Pero un día llega una idea. Una idea que no se parece a ninguna de las que ha tenido antes. Y piensa que, quizá, esta vez sea diferente y logre acabar lo que empieza.

En ello estamos, bandido y bandida.

Feliz Sábado :)

Última semana para participar en el II Concurso de Relatos de EadB [clic]

Tiramisú de limón

Caballero, en edad de merecer,
con un pelo de tonto, cuatro canas,
el pasado resuelto y muchas ganas
ya sabe usted de qué.

Asignatura pendiente del corazón de la gente,
vístete de putita, corazón.
Que ni tú bordas pañuelos ni yo rompo contratos
ni yo mato por celos ni tú mueres por mi.

Pero yo moriré contigo si te matas
y me mataré contigo si te mueres
que eres el pez con mejores caderas
del mar de la moda.

Porque siempre hubo clases y yo soy el hombre invisible
resumiendo, sabes dónde estoy.

Que entre la cirrosis y la sobredosis
las lágrimas de plástico azul rodando por la escalera.
Que una casa sin ti es una emboscada
el vagón de un tren de madrugada.

Y cómo huír cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios se retiran
en la 69 punto G
donde el corazón tiene una oficina
cerca del bar del pueblo con mar
donde detrás de la barra ella reinaba.

19 días y 500 noches tardó
como si llegaran a buen puerto sus ansias
como traerse al hoy cada mañana
como si al final un buen poema le saliera...
una oración.

Que le echaron del casino de Torrelodones
porque les presentó a su abuelo bastardo, a su esposa soltera
y al padrino que le apadrinó.

Que aunque no era la más guapa del mundo
juró que era más guapa que cualquiera,
que al final quiso cortarse la coleta y brindar a su salud.

clic

Hoy palabras prestadas del Maestro en un texto-homenaje que de mío no tiene nada.
Porque no sé si os habéis enterado, bandido y bandida,
pero Joaquín ha vuelto a ser Sabina.
Y yo, como fan de sus poesías, tenía que contároslo.

Que si me muerdo, me enveneno

Eres capaz de sacar lo peor de mí (y yo incapaz de sacar de ti lo mejor). Contigo la niña buena se vuelve chica mala. Sin ti chica buena desesperada por no poder ser niña mala (contigo, entiéndase). Puedes hacer que trace, inconscientemente pero con sensual malicia, la ruta de la muerte en el mapa de tu piel en vez de escribir poemas saltando de puntillas entre tus lunares. Que baile descalza y con poca ropa para ti delante, sin embargo, de todo el mundo. Sabiendo que te relames como un gatito al observar su suculenta sardinita para la cena. Y es que tú haces que planee complots contra el mundo, leyes de conspiración con tal de que tú y yo estemos juntos (y seamos los Reyes del Baile, tú ya sabes). Haces que ignore que exista alguien en el mundo más que tú (que es que me jode, que ni siquiera existo yo cuando estás delante, o detrás, o al lado, siemprequeseacerca). Que eres capaz de mirarme con los ojos del demonio, que símplemente con tu presencia eres capaz de mandar a la gente al infierno... Que sólo de pensar en ti, si me muerdo, me enveneno. Haces que crezcan sentimientos (en tu idioma "cosas", querido) que no estaban ni sembrados. La semilla del mal. Ja. Tus pupilas en mis huesos. Mi vicio y mi autodestrucción.

Tú me enseñaste que lo peor de un vicio no es el daño que te hace es lo que te duele desprenderte de él.

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Odio (y cuando digo Odio es ODIO) el olor a repollo que desprende la cocina de mi vecina del primero (ay, Puri, si tú supieras) los miércoles por la mañana.
Y los jueves y los viernes también.

Feliz miércoles :)
con repollodor

Un día...

... encontró a una chica que, como él, tocaba la guitarra.

Lo hacía por todas partes: en la calle, en casa, en el coche y en el aropuerto mental que habían construido para sentirse cerca, aunque estuvieran lejos. Justo donde el sexo escrito, los susurros telefónicos y la frustración de no estar juntos, pasaban volando por encima de sus cabezas en aviones hechos de metal que no pesa y cristal roto que hacían mucho ruido. Sin embargo, a la pequeña guitarrista no le hacía falta cantar alto. En realidad, cuando abandonaba el tono sensual y sosegado de la voz con la que cantaba tenía voz de pito, de niña pequeña (de loca). Los que asistimos a la unión de sus dos almas, al encuentro de corazones entre las cuerdas de sus guitarras, recordamos aquello como la unión de dos locos. Dos almas perdidas y desesperadas. Dos locos (guitarristas y desafiantes de las grandes distancias) que estaban destinados a hacerse daño.

Y es que, a veces, las cosas pasan.
Y quien llega sin ser llamado, se marcha sin ser echado.
Ella sólo dijo que no pasaba nada, que las cosas eran así.
Que a veces, eso que mantiene a las personas unidas, desaparece.

Jornadas literarias de Booket y Ámbito Cultural en las Universidades Españolas [clic]

Cumpleaños

El día dos de noviembre es el cumpleaños de Blanca. Carlos no sabe qué regalarle porque su chica es una de esas chicas que lo tienen todo. Y lo que no tienen, lo consiguen seacomosea. Ha pensado en comprarle una estrella y ponerle su nombre, porque hay sitios en Internet donde venden estrellas; pero Carlos sabe que Blanca se merece más bien una constelación... y esas no las venden ni por Internet. Quizá mande componer para ella una sonata pero, ¿qué sentido tendría si no ha sido él el compositor? Lo que Carlos no sabe es que el regalo más grande para Blanca es que él esté a su lado... ahora que sabe que ya no se va a morir, no quiere desperdiciar ni un segundo sin sentir su olor al lado.

Bienvenidos a noviembre, bandido y bandida.
El día 14 termina el plazo para participar en el II Concurso de Relatos de EadB.

Feliz Lunes :)