¡Esto (no) es Espartaaaaa!


Había una vez, en una tierra de cuyo nombre no me acuerdo, un tal Lorénidas. Que junto a sus 299 seguidores ganó muchas batallas y libró grandes azañas que, sin ellos, no hubiera podido conseguir...
Lorénidas lo tenía muy claro. Porque siempre que sus seguidores estuvieran con él, él se sentiría capaz de lograr cualquier cosa...

Sin embargo, la sombra del malvado Anónimo y de su ejército, amenazaba con hacer imposible la nueva misión de Lorénidas.


Aunque no porque el Anónimo amenazara, Lorénidas y su ejército iban a rendirse...

¡Y así lo hicieron!


Fin


Gracias a cada uno de todos vosotros. Algunos quizá seguís desde hace mucho tiempo y pasáis y comentáis siempre, algunos otros quizá sólo me hayáis seguido para que yo reporte el seguimiento, algunos quizá no hayáis vuelto a pasar más, pero... sois mis 300.

GRACIAS

El cóctel de los cuentos no podría existir sin vosotros.

Por cierto: Especial Halloween de EadB en el blog de la revista apartir de las 21.00 [clic]

Horario de invierno...

... que la aguja de las horas ha llegado tarde a su cita con el 3, porque prefería quedarse una hora más con el 2. Pero el 3 no se ha enfadado, ha dicho, sólamente, que apartir de hoy amanecerá y anochecerá antes también. Que los días serán más largos desde por la mañana y que, por favor, no volviera a llegar tarde nunca más. La aguja de las horas ha prometido compensarle... en junio, más o menos. Y el tres, tontorrón y conformista, ha decidido sentarse a esperar.

Camibiaron la hora, bandido y bandida.

Porque él te mira y se inspira...

Entonces quiere salvarte.

Trastocaste el guión del cuento, pequeña Noviembre. Hiciste que el mundo de aquel hombre, que ya no esperaba nada ni esperaba a nadie, cambiara. El sur se volvió norte, el norte era sur y en sus pensamientos lo único que había, día y noche, pequeña Noviembre, eran tus ojos de gata. Te convertiste en todas las heroínas que él había creado para su historia, en todas las protagonistas de cada una de sus novelas, y en su droga, en su vicio y en su perdición particular. Recuerda que a veces hacía fotos mentales de tu cuerpo en su cama para recordar el momento y no pensar, una vez que tú te marchabas, que todo era mentira, una simple ensoñación provocada por su alcoholismo eventual y las penas del alma que cada vez que tú sonreías, se disipaban como niebla. Intentó ser el héroe que no fue en el pasado e intentó salvarte. Ponía una pastilla de paracetamol a tus días grises y se bebía todas tus lágrimas. Por primera vez en toda su vida estaba enamorado de verdad y él sabía que iba a ser para siempre.

El #80

... es que no entiende que la vida es así.

La vida es caer y levantarse. Y volver a caer y volver a levantarse. La vida es alegrarte muchísimo cuando llegan los viernes y joderte los lunes. Abrázate a quien te abrace y a quien no te abrace, pues no te abrazsas y punto. Déjeme decirle que si le coge manía a la vida, la vida le terminará cogiendo manía a usted. Las fronteras y las distancias las dibujan los hombres. Y los que se resignan a aceptar esos dibujos y no van más allá son unos cobardes.
Usted lo es.

Íbamos a escribir a medias la historia de una guitarra, ¿recuerda?
Pero al final, de esperar y de que nadie la tocara, la guitarra se murió.

Dicen que si sangras es que tienes el corazón roto. En China dicen que tienes que coger un trozo de jade y ponértelo en el pecho: tu sangre penetrará en la piedra, la piedra en tu sangre, tu sangre se convertirá en piedra... y entonces dejarás de sangrar.

Miércoles, un poco jueves

Quisiera pintarte una vida sin cicatrices

Vamos a jugar al juego de inventarnos otro planeta. ¿Cómo quieres que se llame? ¿Dónde quieres que esté? A mí me gustaría que estuviera alejado de este nuestro, en el barrio del otro lado de las estrellas. Y que por las noches la luna se viera más grande que aquí y siempre llena. Pintaremos amaneceres en algún lienzo viejo y parecerán cuadros de un tal Miré (que no será Miró, porque sería plagiar el viejo planeta). No existirá el "no eres tú, soy yo", ni tampoco el "es que creo que estamos mejor como amigos"; pero seamos justos, borraremos el "juntos para siempre" y él "no voy a querer a nadie como tú". Porque en nuestro planeta se jugarán a los "Y sis..." ¿Y si un coche? ¿Y si en la playa en un coche? ¿Y si hacemos el amor en la playa en un coche? Y también jugaremos a eso de que tú tocas algo en tu guitarra y yo intento adivinar qué canción es; seguro que son las canciones más bonitas jamás tocadas (ni escuchadas) porque serán tus dedos (ay, tus dedos) los que deslizándose por las piernas... digo... cuerdas, toquen una hermosa melodía. Que será sólo tuya, mía, nuestra.

Y despertamos y seguimos en este planeta.
Tú a una distancia prudente, para no mirar (para no nada) más de la cuenta.
Yo al borde de perder la sístole de mi diástole (ya sabes, que no late sin ti)

Sentía que despertaba...

... que la consciencia quería volver a instalarse en su cabeza, que el efecto de la anestesia había pasado y que, poco a poco, iba recuperando la movilidad de sus miembros, que ya no los sentía pesados. Comenzó por mover el dedo índice de la mano derecha, tocando el tacto rugoso de aquellas sábanas de hospital. Escuchaba, como un sonido lejano, aquel pitido que marcaba su tensión y su pulso, piip piip, cada pitido era un latido de su corazón. Cada sonido acrecentaba poco a poco cada vez más y entonces se dio cuenta: estaba vivo. Intentaría abrir los ojos, aunque las legañas no le dejaran. Poco a poco, fue despegando sus pestañas (sentía como una a una se iban separando) y cuando abrió los ojos por fin y su mirada azul de cielo logró enfocar, allí la vio.

Era Sandy, su Sandy. Aquella chica de rizos rubios a la que podía haber llamado de cualquier otra manera pero a la que él (y sólo él) llamaba Sandy, como la chica de Deni Suko en Grease. Ella le miraba con cara de sorpresa, con una expresión entre la duda, la alegría y el miedo; él quería hablar y decirle que no se asustara, que se encontraba bien (a pesar de haberse sometido a aquella larga operación a vida o muerte). Cada vez que intentaba hablar forzando la garganta, algo le oprimía la tráquea y el pecho. Bajó la vista separándose de los ojos de su Olivia Newton John particular y se miró la enorme cicatriz cerrada con grapas que, aún bendada, reinaba por encima de su esternón. Pum pum. Ya no era piip, piip. Sabía que estaba vivo porque sentía el latir de su corazón bajo el bendaje. Caliente. Intentó hablar pero el tubo de la respiración no se lo permitía. Sandy negó con la cabeza entonces, dejándole un papel y un rotulador, no quería que se esforzara por hablar... su Sandy quería que escribiera:

"¿He sobrevivido?"
- Claro- la voz se Sandy seguía siendo tan bonita como siempre, gracias a Dios- El doctor dice que la operación ha salido bien, Jack. Ya tienes un corazón.

Pum Pum, Pum Pum...

"Dile al doctor que venga, Sand", escribió.
- ¿Por qué? ¿Te sientes mal?
"No, pero quiero preguntarle si el corazón nuevo te querrá como el de antes".

Sandy sonrió aliviada y depositó un beso de amor infinito en la frente de su marido.

- Me alegra tenerte de vuelta, Jack.

Si quieres vivir la aventura de otro Jack
con un corazón muy peculiar,
participa en El II Concurso de Relatos de EadB.
Bases aquí [clic]

Vivía en una eterna fiesta...


... bebía hasta no acordarse de quién era, bailaba hasta descalza cuando los interminables tacones de sus zapatos se volvían insoportables. Pasaba delante del espejo horas para arreglarse: carmín en los labios, ondas de sol en el pelo, máscara en las pestañas (y en el corazón) para disimular la resaca de la noche anterior. Un vestido bonito (¡lentejuelas! ¡brillantina! ¡terciopelo!), porque ella siempre era la más elegante de la fiesta... Hasta que pasaban las doce (o la una, o las dos...) y se convertía en la más loca, la más sexy, la Provocación personificada. Tenía ojos de gata y al final de la noche parecen ojos de mentira, llenos de pedazos de mar turbio que juran eso de "no voy a volver a beber". Quería ser la Cenicienta y terminaba siendo la bruja mala y vieja... y en su corazón, siempre, máscara de pestañas. Para (en)mascarar sus miedos, para masacrar su alma.
Ahora si lees Babel fuera de España puedes ser corresponsal
Se está organizando, además, un nuevo concurso literario.
Yo que tú pasaría, en serio xD

Sonríe...

... vale la pena ser feliz.

Menú del día

Había quedado con ella, veintiocho años más joven que él, un millón y medio de horas después de sus conversaciones telefónicas. Un restaurante alejado del barrio donde vivían para no escuchar los murmullos ni los cotilleos, para evitar ser vistos. Y es que ella se había convertido en su ilusión. Cuando estuvo a punto de coger las pastillas y tomarse el whisky definitivo el teléfono sonó y de tanto tiempo que habían hablado no parecía siquiera que hubieran colgado alguna vez. Aquel día, tras los primeros besos de una borrachera del fin de semana anterior, que fueron los frutos de tanta y tanta conversación, de tanto con-tacto, se habían dado cita en un restaurante de barrio donde el cocido era el plato del día y el postre tendrían que ponerlo ellos... después.

Pero su ilusión, su niña, no llegaba. ¿Había olvidado la cita? ¿Habría dado con alguien más joven que él? El pobre comía el codido con aparente frialdad, aunque por dentro estaba llorando. Y cinco cucharadas de sopa después, no aguantó más y las lágrimas comenzaron a caer a borbotones.

Tachán, tachán...

8.36 am (más o menos)

Pues eso, señoras y señores, háganle caso al señor House:

http://elalfabetodebabel.blogspot.com/


Me voy a clase :)
Feliz m i é r c o l e s.


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2.51 pm

He vuelto de clase.
¿Recordáis lo bien que me sonaba la asignatura de Relaciones Internacionales, bandido y bandida?
Vale, pues creo que definitivamente es peor de lo que suenta, igual que la de Movimientos Literarios y Análisis de Textos en Prensa, ha resultado ser mejor de lo previsto :)
Y es que ya me lo decía mi madre... es siempre mejor no prejuzgar y mucho menos durante los primeros días de clase.
Peeeeero, ¿queremos ser periodistas o queremos quedarnos por el camino?
Pues eso, habrá que apechugar.
Como véis (y aunque parezca que no si a lo largo de la mañana os habéis pasado por el blog es totalmente cierto), he editado la entrada ahora porque esta mañana a toda prisa, quería decir que ya estaba disponible el número2 de El alfabeto de Babel.
Ahora, un poco más tranquila, voy a hacerme unos espaguetis ricos ricos y a comer. Porque, aunque vaya en contra de todo a lo que estáis pensando que voy a dedicarme esta tarde, pienso ponerme las pilas y estudiar. ¡Que luego me pilla el toro!

Visita Babel, anda porfi, porfi [clic]
Gracias por los mails de apoyo a todos los que,
sin saber siquiera por qué este puente ha sido
caótico y casi espantoso habéis decidido escribirme.
¡Que el dios de la net os lo pague!

Oye...

El mundo no desaparece si cierras los ojos, ¿no?

Y van bajando las gotitas del suero

Hay veces que nos encontramos cara a cara con la misma muerte. Delante de nuestros ojos ocurren cosas de película de terror. Cosas horribles. Y nosotros no sabemos hacer otra cosa que sentirnos impotentes, no sabemos hacer más que asustarnos. Y en medio del miedo se dibujan mil esperanzas, y una tras otra van cayendo. Alguien que no es la muerte las aniquila. Y cuando la última esperanza, después de la aniquilación de las otras 999, decide resistir y quedarse, intentamos mirar hacia adelante, plantarle cara a una muerte que parece que año tras año ha decidido venir a buscarnos y decirle que, aunque en ocasiones ha ganado, nosotros vamos a luchar como vencedores.

Porque que le quede claro a la muerte que vamos a hacerlo.
Y que esta vez no será como la anterior.
Esta vez ganaremos.


Maldito el mal nacido que nos ha echado una maldición.



Y a parte de este caótico fin de semana largo, el Proyecto de Nazca y compañía ve la luz. He tenido el honor de microrrelatar la intro -> clic

Se pierde

Está sentada frente a él y todavía se pregunta qué está haciendo ahí. Hace tiempo que todo lo que él pudiera decir no le interesa, que todos sus chistes ya no le hacen gracia y que practicamente todo lo que hace le molesta. Su amor es viejo y su historia está gastada, vestida con los harapos que un día fueron el más bonito vestido de baile. Se le ha enquistado en el corazón (justo al lado del ventrículo izquierdo) y ahora no hay cirujano con manos de seda y nervios de acero que sea capaz de extirparlo. Aguantó y esperó a que las malas rachas se volvieran buenos tiempos, pero ella no sabía que la vida, siempre que da vueltas, lo hace para el lado malo. Y es que, si algo va perfecto solo puede cambiar para mal; pero es todavía un hecho inusitado, impresionante, sorprendente e insólito, que algo que dejó de ser perfecto, pasó a ser bueno y llegó a ser malo, se torne de nuevo en perfección. Que la chispa puede convertirse en fuego incontrolable, pero que una vez que se consume (ni cenizas, ni ascuas, nunca creyó en eso), es muy difícil que vuelva a surgir. Y ahora está atada a la pata de la cama, a la de la silla del comedor, a la de la cocina y al lastre que supone la tumba en la que tuvo que enterrar sus sueños y sus aspiraciones. Lo peor es que sabe que no lo merece, pero se conforma, porque él es feliz. O quizá no, pero nunca lo dice. Se conforma con tenerla para él. ¿Era esto lo que veías cuando mirabas al futuro?

D.I.V.A

Diana
Ilumina de
Verde y
Azul

Porque sus ojos eran tiernos y tenían tanta luz... Se pintaba los labios de rojo, daba igual si de día. Había colgado una bola de discoteca (pequeña, pequeña) del retrovisor del coche y se había puesto las gafas (de esas de Audrey de tal película que tanto le nos gusta). Un día arrancó el caddilac del 72, sin mapa y sin GPS (demasiado moderno para ella). Iba sin rumbo y por ir iba sin vergüenza. Sin equipaje. Fue a buscar un nuevo amanecer (creyendo que carretera abajo habría un nuevo planeta) donde el cielo fuera más azul y los índices de la felicidad se reventaran todos los días, con gestos pequeños. Deseando que allí los problemas más gordos fueran los tacones. Deseando que, a pesar de que pasaran seis años tras el chiste, la preguntaran por qué seguía sonriendo.


Queridos bandido y bandida:
Que el lunes, por fin (porfinporfinporfin) empiezo :)

Bandido y bandida...

... bienvenidos a octubre.
Octubre es el mes del frío en rostro. De ese viento de otoño que sentencia el fin inevitable del verano. Huele a que a partir del lunes tendré que tomarme el café a las seis y media (o a las siete) para llegar a clase. Y volver a coger el metro y tener cuidado de no perder el autobús. Octubre sabe a Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, edificio feo por fuera y de cinco colores diferentes por dentro. Huele a Periodismo y a aniversario (que se cumple un año desde que se comenzó a cumplir el sueño). Ya se oye la gente, el bullicio, el volver a la vida tras el letargo, al Madrid de las horas puntas, y las prisas, y los ascensores y las escaleras mecánicas estropeadas.

Adoro octubre.