Reiniciando

¡Sigo viva!




Queridos bandido y bandida:

Se nos acaba agosto. Día 31 y el mes se nos consume entre los dedos. El miércoles me marcho a un pueblo que, por no tener, no tiene ni cobertura. A descansar y a terminar de recuperarme de mi gripe estacional adelantada. Cuando vuelva, la semana que viene, os empezaré a contar cosas sobre la revista y, antes del día 18 que es cuando me voy a Barcelona, ya podréis descargaros el primer número.

Gracias por los comentarios y mails que he recibido durante mi ausencia, voy a ponerme antes de irme de viaje (a ese pueblo donde, además, por las noches se puede dormir bien) y voy a intentar contestarlos.

Gracias por vuestros deseos de que me mejorase. Espero que vosotros estéis sanísimos disfrutando de lo que nos queda de verano.

Volveré para despedirme.
Sean felices, háganme el favor.

PD: Todos los mails que me habéis mandado relacionados con El Alfabeto de Babel los contestaré mañana :) Sé que algunos los mandastéis hace tiempo, pero os pido un día más solamente.

¿Gripe estacional?

O inocente constipado.

En cualquier caso tengo 38,3 de fiebre y me he quedado sin voz.
Como véis, siempre me pongo enferma en los tiempos más raros.
Gripe estacional cuando aún no ha cambiado la estación y con 40º a la sombra,
hay que echarle... frenadoles.

Y es que con todo esto de la GRIPE A a ver quién es el valiente que se constipa...
pues yo, claro, no puede ser otra.
Contestaré mails y me pondré al día en cuanto me sienta mejor.
Prometido queda.






Beso no contagioso bandido y bandida.

Ese hombre loco...

Al que nunca quise del todo:
no sé si por miedo, no sé si por morbo.

Al otro lado del cristal blindado estaba el hombre loco que solía jurarles amor eterno a los maniquís. La última dama blanca, hierática y elegante se llamó Elisa y lo fue todo para él. Tanto que, cuando acabó en el manicomio (por oír voces que nadie más oía y ver a su pétrea Elisa sonreír), fue un hombre feliz. Porque en su celda de paredes blancas y aun con la camisa de fuerza bien abrochada, ella seguía con él.

Cuántos cuentos cuento cuentas contamos

Cuento con los dedos de una mano las veces que viniste por la tarde y que te quedaste a dormir. Cuento con los dedos de las dos manos las veces que viniste y te marchaste (y oh, si sumamos las tuyas con todas las veces que la cara de idiota se me quedó al irte). Cuento con los dedos de mis pies las veces que me hiciste cosquillas (creo que hay que sumarles los tuyos también y los multiplicamos por dos. De reír es de lo que más me haces (después de lo-que-tú-ya-sabes). Cuento los lunares de tu espalda y me salen los mismos que las ganas que tengo de contarlos otra vez (me pierdo a propósito, vuelvo a empezar: 1, 2, 3...) Cuento contigo un cuento a la luna que parece reírse desde su altar en el cielo (que dice que ella cuenta tantas veces como son cinco por diez las que he llorado porque volvieras). Cuentas sin mi las veces que estuviste con ella y me extrañaste, ¿te salen bien las cuentas? Porque yo creo que ya van cien. Cuento los minutos que nos quedan, los segundos por cumplir y me sale un 8 al revés (infinito, infinitamente, infinito te quiero, infinito y le sumo uno y sales tú). Cuento veinte por comerte la ficha roja en el parchís, réstate diez puntos por perder la última al póker... Multiplica por millones cada estrella que ves de noche. Cuenta hasta diez antes de discutir(me). Cierra el libro y guarda la calculadora en lo más profundo de un cajón. Nunca fui de números, mejor de letras...



Déjame contarte un cuento a oscuras.

Cuentan que no hubo...

... amor más grande en el mundo.

Se le pegó a la piel de actor secundario que siempre acaba mal y ya nunca volvió a sentir que las sombras arruinaban su horizonte. Le cambió el mundo, se enamoró de su pelo corto y alborotado (casi siempre) y adoraba cada movimiento que ella, tan frágil y tan pequeñita, hacía como una obra de arte pero sin pensar. Dejó de sentirse un cuadro incompleto, y pintó ricos amaneceres e historias en los lienzos de hechos con sábanas y almohadones de cada uno de los hoteles a los que se escapaban. Ya no se sentía morir, ya no sentía cumplir años lejos de casa, porque estaba con ella. Sí, su hogar estaba donde su corazón estuviera y el corazón de aquel pobre diablo era sólo de ella. De noche, de día, de lunes a viernes y de viernes a domingo, los doce meses del año y los miles de minutos que durara su vida. Juntos, como almas gemelas, para siempre.

Noticiario de la noche

Todo lo desorganizada que soy en mi vida real, lo soy en Internet (aunque los dioses me condenen a bromas cósmicas). Escribo esta nota para comentaros que, El alfabeto de Babel, oseasé el proyecto de revista literaria que estoy preparando tiene su propio blog, en el que no escribiré nada, de momento, hasta que la revista no esté disponible el mes que viene. Ya sabéis: cada cosita en su sitio, muy bien ordenadito todo (conseguiré volverme loca, verás, verás) Os dejo el link para que vayáis reservando butaca:

hola, soy el link

Y además os doy la noticia de que ya tengo entrevista para el número 1.
La escritora Moruena Estringana, autora de El Círculo Perfecto y administradora de JR (Juvenil Romántica), ha aceptado ser la primera entrevistada de la revista :) Gracias mil!





Enlaces de interés:
http://www.moruenaestringana.com/
http://www.juvenilromantica.es/

Así son las cosas y así se las hemos contado. Ja!
Si acabas de venir y no te enteras de lo que lees, lee la entrada anterior :)