... y de tu prisma.
Recuerda que cada latido de mi corazón sabe qué significa cada latido del tuyo, y que al final, sabré cuándo me mientes. Conexión compleja, extraña, rara. Pero conexión al fin y al cabo. Tuya y mía, de nosotros. De nosotros y de ella. Del día que amaneció y nos arrancó la noche en la que aprendimos a ser eternos, en la que aprendimos a ser dos y olvidarnos de que éramos tres, con todo lo irracional que todo aquello era. El sol colándose como un ladrón por la ventana, empapando tu piel morena con su luz y cada pluma de mi edredón por tus piernas y las mías, enredadas. No te vayas. Deja que termine de amanecer contigo.
Poca gente sabe...
28/04/2009 -
... que el ojo humano, tiene un ángulo muerto.
O lo que es lo mismo: estamos ciegos con respecto a una parte del mundo. Casualmente, a veces, ese ángulo muerto no está tan muerto y nos permite, aunque no muy nítidamente, mostrarnos la parte agradable de esa parte del mundo para la que, por deseos de quien sea o de lo que sea, no estamos preparados. Por ejemplo, un día vas caminando por la calle, y a lo lejos te parece ver a alguien a quien hacía tiempo que no veías; resulta que ese transeúnte no es ese alguien que el ángulo muerto te ha mostrado, pero te ha hecho pensar en esa persona y si, resulta además que es una persona especial para ti, quizá la llames, quizá te haya alegrado el día verla sin verla. Sostengo la teoría de que, con respecto al ángulo muerto, nuestro cerebro nos protege: nos muestra lo que quiere mostrarnos y cuando lo quiere mostrar, sin más... sin dolor. Quizá las cosas que oculta sean aún peores que las que vemos día a día. Quién sabe.
18
secretos
-
En:
Microrrelatos
Tengo una tía...
26/04/2009 -
... que siempre que sirve ella los platos dice "dime cuándo".
Dime cuándo lo dice para que le digas, "ya no me eches más". La gente debería decir "dime cuándo" más veces. Dime cuándo quieres que deje de fingir aunque sabes de sobra que te estoy mintiendo. Dime cuándo quieres que vaya a verte. Dime cuándo quieres quedar. Dime cuándo te llamo. Dime cuándo, dime cuándo... Tú deberías decir "dime cuándo quieres que deje de acariciarte". Deberías avisarme de cuando piensas parar, aunque sabes que te contestaría eso de "nunca". Dime cuándo me enamoré como una loca y me di cuenta de que había cometido un error. Dime cuándo me di cuenta de ese error y cuánto de igual me dio. Dime cuándo volverás a verme y dormiremos en el sofá del salón sin acerle ni puto caso a la tele. Dime cuándo sonreirás, para que vaya a sonreír contigo, y cuándo llorarás para ir a lamer cada una de tus lágrimas, atascarlas en mi garganta, y soltarlas la próxima vez que llore yo (llanto reciclable). Dime cuándo la locura se terminará por convertir en rutina, y miénteme si es que encuentras la respuesta.
Dime cuándo lo dice para que le digas, "ya no me eches más". La gente debería decir "dime cuándo" más veces. Dime cuándo quieres que deje de fingir aunque sabes de sobra que te estoy mintiendo. Dime cuándo quieres que vaya a verte. Dime cuándo quieres quedar. Dime cuándo te llamo. Dime cuándo, dime cuándo... Tú deberías decir "dime cuándo quieres que deje de acariciarte". Deberías avisarme de cuando piensas parar, aunque sabes que te contestaría eso de "nunca". Dime cuándo me enamoré como una loca y me di cuenta de que había cometido un error. Dime cuándo me di cuenta de ese error y cuánto de igual me dio. Dime cuándo volverás a verme y dormiremos en el sofá del salón sin acerle ni puto caso a la tele. Dime cuándo sonreirás, para que vaya a sonreír contigo, y cuándo llorarás para ir a lamer cada una de tus lágrimas, atascarlas en mi garganta, y soltarlas la próxima vez que llore yo (llanto reciclable). Dime cuándo la locura se terminará por convertir en rutina, y miénteme si es que encuentras la respuesta.
---
Espero que hayáis tenido un muy buen fin de semana, y también que empecéis el lunes con buen pie.
22
secretos
-
En:
Microrrelatos
Lista de cosas inútiles...
22/04/2009 -
Queridos bandido y bandida:
Cuando vayáis camino de la Universidad en el autobús, y este se quede parado en medio de la autovía, bajad del vehículo con orden y calma e intentad llegar hasta la acera sin que os atropelle un coche. Con un poco de suerte, llegará otro autobús atestado de gente, tendréis que ir de pie y el metro se parará en los túneles además de en las seis paradas que os separan de llegar pronto.
... y luego dicen que son historietas para no llegar puntual.
11
secretos
-
En:
Garabatos
La chica del día de lluvia
19/04/2009 -
Conocí a Maruja Limón una noche de lluvia cuando yo corría para no mojarme y ella paseaba para mojarse más. Por lo visto un día soñó con escribir historias y que todo el mundo las escuchara, pero estaba triste porque su inspiración se había tirado por el London Bridge y la había abandonado. Solía contar historias de amores frustrados y locos, amistades enigmáticas y pasiones desenfrenadas, con un punto de humor mordaz que sólo ella sabía darle. Aquella mujer paseaba por Londres lloviera o hiciera sol, iba de aquí a allá con su cuaderno bajo el brazo y una vieja pluma que había heredado de sus abuelos, quizás. Vivía en una casa vieja, donde cada objeto era una pieza de museo y tenía miedo a morirse sola. Jamás la volví a ver pero hace poco encontré un libro que se llamaba La chica del día de lluvia, casualmente, el nombre de su autora no era el de Maruja Limón, pero sé que llevaba toda su esencia entre las páginas.
12
secretos
-
En:
Microrrelatos
Parece mentira...
06/04/2009 -
... que hayan pasado tantos días
desde que abordé tu barco pirata, mientras la lavadora centrifugaba.
No sé si aquel día fui ingenua, irresponsable, o directamente idiota. ¿Tú que piensas? Me arriesgué (lancé la moneda al aire, puse las cartas sobre la mesa, y elegí una de las manos que juegan a los chinos con el azar) y no creo que me saliera muy mal la jugada. No fue un error, no me malinterpretes, fue el principio del comienzo (y no es una redundancia, nuestra historia es un continuo comienzo, porque nunca está a medio camino del fin, ni tampoco parece acabarse). Aquello fue el primer toque al tabulador para hacer la sangría en la hoja en blanco y empezar a escribir los primeros párrafos de una historia a contraluz, contada como un cuento (ese que quise escribir a medias contigo), o como una novela negra. Y es que nos ha pasado de todo... y aun con todo seguimos como entonces. No etiquetamos la historia en una categoría (así pasa, que cuando la cuento nadie se la cree) y para qué queremos etiquetas si nos valen los besos (y otras cosas). Tú no tocas instrumentos, no escribes y te gusta salir de fiesta; y a veces me pregunto qué cosa o qué cosas me hicieron ver en ti eso que tú dices que sólo veo yo. Será que siempre te he querido demasiado y que no quiero ver los defectos que tienes... para que no me apuñalen y me digan que cada vez que me meto en esa lavandería contigo y con el ruido de las lavadoras, estoy cometiendo el error más grande de mi vida (otra vez, ya se sabe eso de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra).
21
secretos
-
En:
Microrrelatos
Vamos a marcar las cartas...
01/04/2009 -
... si salen corazones, nos vamos juntos.
Y si salen diamantes, también.
Suena el viejo rock de los cincuenta al fondo, y en el salón, medio en penumbra tú y yo jugamos al póker. En reali
dad, tú juegas y yo pierdo (sabes que nunca se me dio bien). Me enseñas los trucos, las caras y las trampas; mientras tu guitarra nos vigila, y se da media vuelta colorada, porque percibe los mensajes de cada mirada que me dedicas. El otro día me acordé de una noche fría que no había vivido y me dio por guardarla en una caja para intentar recrearla contigo. No supe cómo guardarla, y me sugeriste que lo hiciera en forma de canción. No sé, a veces se me pierden en la memoria recuerdos falsos, y creo que aparecen porque son deseos ardientes (fervientes, verdaderos, casi febriles) y todos están relacionados contigo. Sí. Mi vida gira inevitable, desesperada y torpemente hacia ti. Como un camicace directo a su destino fatal. O ese mosquito que va a la luz más brillante de la sala como un loco, aunque sabe de sobra que va a morir. Pum pum. ¿Lo oyes? Son los latidos del as de corazones que levantaste sobre el tapete la otra noche que nunca existió. Al ritmo de una canción de viejo rock de los cincuenta, que me hace imaginarme que estás aquí.
Bienvenidos a abril, bandido y bandida.
Y si salen diamantes, también.
Suena el viejo rock de los cincuenta al fondo, y en el salón, medio en penumbra tú y yo jugamos al póker. En reali
dad, tú juegas y yo pierdo (sabes que nunca se me dio bien). Me enseñas los trucos, las caras y las trampas; mientras tu guitarra nos vigila, y se da media vuelta colorada, porque percibe los mensajes de cada mirada que me dedicas. El otro día me acordé de una noche fría que no había vivido y me dio por guardarla en una caja para intentar recrearla contigo. No supe cómo guardarla, y me sugeriste que lo hiciera en forma de canción. No sé, a veces se me pierden en la memoria recuerdos falsos, y creo que aparecen porque son deseos ardientes (fervientes, verdaderos, casi febriles) y todos están relacionados contigo. Sí. Mi vida gira inevitable, desesperada y torpemente hacia ti. Como un camicace directo a su destino fatal. O ese mosquito que va a la luz más brillante de la sala como un loco, aunque sabe de sobra que va a morir. Pum pum. ¿Lo oyes? Son los latidos del as de corazones que levantaste sobre el tapete la otra noche que nunca existió. Al ritmo de una canción de viejo rock de los cincuenta, que me hace imaginarme que estás aquí.Bienvenidos a abril, bandido y bandida.
17
secretos
-
En:
Microrrelatos
