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Ella era todas las cuerdas de su guitarra. Cada melodía que salía como resultado de una caricia propicia de las yemas de sus dedos sobre los cables, era como un milagro. Ella lo concebía así. Daba gracias cada día porque, a pesar de todo, seguía haciendo música. Seguía inspirándose con acordes que le llegaban a la mente con sólo escuchar su entorno. Seguía amando aquella vieja guitarra por encima de todo, incluso de sí misma. Y seguía manteniendo vivo su sueño de convertirse en la mejor cantante. Y, ojo, ya lo era, pero aún no lo sabía.Eh, Seph, cántame otra vez tu canción.

3 secretos:
Los mejores cantantes son los que aún no saben que ya lo son =)
Me encantó lo de "Eh, Seph, cántame otra vez tu canción" *-*
Los que aman lo que hacen con pasión nunca sabrán que son los mejores. Tú sigue escribiendo cuentecitos como si no supieras que mejoras cada vez que escribes.Tú sigue rasgueando las cuerdas de tu bandurria, guitarra literaria. Sigue. Que nada ni nadie te desafine. Eh, Lorén, cántame otra vez tu inspiración.
seguro que no tarda en descubrirlo :)
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