Fíjate que hubiera sido tan sencillo como un: "no, gracias", pero tuviste que sucumbir a la tentación de las irresistibles manzanas. Desde tu decisión a los niños se les dice que no acepten caramelos de desconocidos. Te quedaste a vivir con los siete enanitos: uno gruñón, otro feliz, uno perezoso, otro mudito, uno sabio, otro vergonzoso y el último, comilón. Podrías haberles cambiado por otras cosas, no sé. ¿Qué tal por los siete colores del arcoiris? O por las siete notas musicales... O por los Siete días en el Tíbet con Brad Pitt. Pero estabas esperando a tu príncipe, a ese que conociste casi sin querer. Y mira por donde, a ti te salió bien la jugada. Te preguntaría por el ingrediente secreto de tu juego de seducción (porque mira, bonita, no me creo, por muy negro que fuera tu pelo, muy pálida que fuera tu piel y muy rojos que fueran tus labios, que sólo con eso el príncipe se quedara prendado de ti). ¿Tú sabes lo difícil que es encontrar un tipo mínimamente decente? Como para encontrar a un príncipe, y que encima sea encantador. Reconóceme (ahora que estamos solas) que le enseñaste un poco de pierna bajo tu falda amarilla, o que el día ese en que te pilló sacando agua del pozo, habíais quedado previamente y tú, como sabías de su llegada, te apretaste más el corsé (no hay pecho pequeño, sino corsé poco apretado). Qué celosa se puso tu madrastra, ¿eh? Con eso de que eras tan parlanchina con los animales del bosque y que eras la más bella del reino... Si es que te lo tenías que haber visto venir. ¿Qué clase de madastra puede mandarte a un bosque y pedirle a un cazador que le traiga tu corazón en una caja? Estaba más que cantado que aquella bruja llegaría mientras tú preparabas pastel para los enanitos. Sin embargo, con el beso del príncipe, despertaste. Y él te llevó al palacio en su caballo blanco. ¿Qué tal os va ahora? Seguro que se pasa el día sentado frente a la tele o que ya no te dice lo hermosa que eres. ¿Ves? Tanto cuento de hadas no puede ser bueno para la salud emocional.Mala elección, Blancanieves
28/02/2010 -
Fíjate que hubiera sido tan sencillo como un: "no, gracias", pero tuviste que sucumbir a la tentación de las irresistibles manzanas. Desde tu decisión a los niños se les dice que no acepten caramelos de desconocidos. Te quedaste a vivir con los siete enanitos: uno gruñón, otro feliz, uno perezoso, otro mudito, uno sabio, otro vergonzoso y el último, comilón. Podrías haberles cambiado por otras cosas, no sé. ¿Qué tal por los siete colores del arcoiris? O por las siete notas musicales... O por los Siete días en el Tíbet con Brad Pitt. Pero estabas esperando a tu príncipe, a ese que conociste casi sin querer. Y mira por donde, a ti te salió bien la jugada. Te preguntaría por el ingrediente secreto de tu juego de seducción (porque mira, bonita, no me creo, por muy negro que fuera tu pelo, muy pálida que fuera tu piel y muy rojos que fueran tus labios, que sólo con eso el príncipe se quedara prendado de ti). ¿Tú sabes lo difícil que es encontrar un tipo mínimamente decente? Como para encontrar a un príncipe, y que encima sea encantador. Reconóceme (ahora que estamos solas) que le enseñaste un poco de pierna bajo tu falda amarilla, o que el día ese en que te pilló sacando agua del pozo, habíais quedado previamente y tú, como sabías de su llegada, te apretaste más el corsé (no hay pecho pequeño, sino corsé poco apretado). Qué celosa se puso tu madrastra, ¿eh? Con eso de que eras tan parlanchina con los animales del bosque y que eras la más bella del reino... Si es que te lo tenías que haber visto venir. ¿Qué clase de madastra puede mandarte a un bosque y pedirle a un cazador que le traiga tu corazón en una caja? Estaba más que cantado que aquella bruja llegaría mientras tú preparabas pastel para los enanitos. Sin embargo, con el beso del príncipe, despertaste. Y él te llevó al palacio en su caballo blanco. ¿Qué tal os va ahora? Seguro que se pasa el día sentado frente a la tele o que ya no te dice lo hermosa que eres. ¿Ves? Tanto cuento de hadas no puede ser bueno para la salud emocional.
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15 secretos:
Seguro que el principe encantador, al final ha resultado ser como todos.
Me ha encantado Lorena.
PD:-¿De donde sacas esas fotos, por dios? ^_^
xD ese el es cruel destino de todos los hombres...^^
besos!
¬.¬
no creo que sea el destino de todos los hombres o sí?¿
o.O?
Bueno, pero ese no es el punto de mi comentario XP, me ha fascinado!
lo amé!
No sé si era la intención, pero me hizo reír en momentos xD
Jajaja cruel destinooo...
eso siempre pasa ...
:)
Jajajajaja bueno no, buenísimo. Según avanzaba más me reía. Ohhhh la cruda realidad, les llega hasta a las princesas de cuentos de hadas :D
A mí no me gustan los palacios. Demasiado grandes. Y los corsés tampoco, las jaulas no te dejan respirar. (las manzanas sí, y no me da nada de miedo que puedan estar envenenadas)
cariñoenelhombro
Me ha encantado tu visión del cuento.
Un abrazo Lorena
Pues yo sí que creo que siguen juntos. Él está sentado en el sofa viendo la tele mientras ella lee un libro. A veces levanta la mirada y lo observa sin que él se de cuenta...y recuerda la historia tan bonita que les unio. Y lo bien que les ha ido despues. basta mirar las fotos que hay sobre la chimenea: la de la boda, con sus siete padrinos, la de sus hijos de pequeños, la del mayor en su primer cumpleaños, la de la niña en el parque, rubia como su padre...la de los tres hijos con el perro que ahora viejo acompaña en el hogar...hoy ya viejitos cierran el ciclo del amor...
A ver...al principio mucho mucho pero se cansan en seguida y luego, sinceramente, valen para poco aquí los nenes.
Mejor vivir un cuento de los reales, sí señor, que suelen durar un poquito más.
Explicame una cosa:
¿Porque me gusta tanto lo que escribes?
Blancanieves: he de admitir que su historia me gusta, pero las manzanas no. Jijiji.
Smiley :D
Nena acabasde cargarte un mito, ja ja ja y lo peor es que seguramente llevas razón.
Un besazo.
No todos serán asi, aunque hay que reconocer que la inmensa mayoria porque el amor se acaba marchando.
Un beso :)
Prefiero confiar en que fue un encuentro fortuito y simplemente estaban destinados a encontrarse.
Si dudamos de todo no tienen sentido los cuentos y menos los sueños.
Besines :)
Me has hecho reir, y bueno de seguro que la realidad le pega mas duro a las princesas de cuento que a una :D
besos lore, bye.
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