Era Sandy, su Sandy. Aquella chica de rizos rubios a la que podía haber llamado de cualquier otra manera pero a la que él (y sólo él) llamaba Sandy, como la chica de Deni Suko en Grease. Ella le miraba con cara de sorpresa, con una expresión entre la duda, la alegría y el miedo; él quería hablar y decirle que no se asustara, que se encontraba bien (a pesar de haberse sometido a aquella larga operación a vida o muerte). Cada vez que intentaba hablar forzando la garganta, algo le oprimía la tráquea y el pecho. Bajó la vista separándose de los ojos de su Olivia Newton John particular y se miró la enorme cicatriz cerrada con grapas que, aún bendada, reinaba por encima de su esternón. Pum pum. Ya no era piip, piip. Sabía que estaba vivo porque sentía el latir de su corazón bajo el bendaje. Caliente. Intentó hablar pero el tubo de la respiración no se lo permitía. Sandy negó con la cabeza entonces, dejándole un papel y un rotulador, no quería que se esforzara por hablar... su Sandy quería que escribiera:
"¿He sobrevivido?"
- Claro- la voz se Sandy seguía siendo tan bonita como siempre, gracias a Dios- El doctor dice que la operación ha salido bien, Jack. Ya tienes un corazón.
Pum Pum, Pum Pum...
"Dile al doctor que venga, Sand", escribió.
- ¿Por qué? ¿Te sientes mal?
"No, pero quiero preguntarle si el corazón nuevo te querrá como el de antes".
Sandy sonrió aliviada y depositó un beso de amor infinito en la frente de su marido.
- Me alegra tenerte de vuelta, Jack.
Si quieres vivir la aventura de otro Jack
con un corazón muy peculiar,
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2 secretos:
Claro que su corazón nuevo la amaría igual que el anterior, no se ama con el musculo, se ama con el alma, muy buen relato.
un abrazo
Qué dulce. Me gusta lo dulce.
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